jueves, 5 de enero de 2012

Nadie se acuerda de Julián


    Julián Slim Helú /El Universal
    El joven profesor de matemáticas Manuel López Mateos entró el 22 de enero de 1975 a las oficinas de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Estaba ahí para denunciar a Miguel Nazar Haro y Julián Slim Helú por secuestro y lesiones. Ellos eran agentes del grupo policial de fama más negra en la historia de México: la Dirección Federal de Seguridad (DFS).
    Al calor de la Guerra Fría –bajo cuya lógica maniquea toda disidencia era "comunista"– las acusaciones contra aquella poderosa policía a las órdenes de la Secretaría de Gobernación eran inusuales: como primera línea de defensa contra los enemigos del Estado, la DFS era intocable. Todo valía "para garantizar la gobernabilidad".
    La denuncia de López Mateos nunca se investigó.

    Treinta años después, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la Presidencia de la República. El Partido Acción Nacional (PAN) llegó al poder. La alternancia puso fin a siete décadas de monopolio partidista y se inició la época actual, de transición política.

    Para investigar los asesinatos, desapariciones forzadas y otros delitos cometidos durante el conflicto al que absurdamente se le llama "la guerra sucia" (¿acaso existen "guerras limpias"?), el nuevo gobierno de Vicente Fox Quesada creó una Fiscalía Especial. De forma paralela, buena parte de los archivos de la antigua DFS se abrieron y con base en ellos se produjeron toneladas de notas periodísticas y textos académicos; libros de reflexión sobre aquellos años traumáticos e informes especiales de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Pero de todo ello poco se tradujo en justicia. La impunidad prevaleció, ahora dispersa entre el caos "democrático".

    En uno de esos expedientes desclasificados y guardados en lo que habían sido las crujías de la antigua cárcel de Lecumberri –"El Palacio Negro", le decían entonces–, hoy sede del Archivo General de la Nación, está guardada la reseña interna de la denuncia de López Mateos registrada bajo una averiguación previa de efímera duración: la 8430/SC/74.

    El informe interno de la DFS al respecto dice:

    El 22 de enero de 1975, Manuel López Mateos (Sobrino del ex presidente) presentó denuncia en la Procuraduría General de Justicia y Territorios federales, en contra de Miguel Nazar Haro y Julián Slim Helú, por los delitos de privación ilegal de la libertad y los que resulten, motivo por lo que la mencionada Procuraduría, solicita la comparecencia de ambos Nazar y Slim ante la Mesa 15 a efecto de que rinda su declaración acerca de los hechos referidos en la denuncia.

    El tono administrativo de la nota tuvo una respuesta inmediata y enfática. En el mismo documento oficial, marcado con la clave 21–500–75, una nota manuscrita ponía las cosas en su lugar, indicaba las prioridades del Estado y definía lo que tenían que hacer Nazar Haro y Slim Helú ante el citatorio del Poder Judicial:

    De ninguna manera se presenten, por orden Superior.

    Y así fue.


    La memoria en donde ardía

    Estreché la mano de Manuel López Mateos a mediados de 2009 en la recepción de un lujoso hospital de la Ciudad de México. Estaba ahí para revisarse el corazón. Aquel joven –que quizá por ser sobrino del expresidente Adolfo López Mateos se atrevió a denunciar a los intocables comandantes de la Dirección Federal de Seguridad– era ahora un hombre calvo y con gafas, que tenía a su cargo la dirección de la recién fundada Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Detrás de los lentes, su mirada sugería los episodios trágicos que vivió décadas atrás por los que yo quería entrevistarlo.

    López Mateos se recargaba en el brazo de su esposa, que lo acompañaba mientras nos dirigíamos a la cafetería del hospital. Tras charlar de su natal Veracruz, de amigos en común y de la insurrección de Oaxaca en el 2006, le pregunté sobre su denuncia contra Nazar Haro y Slim Helú, quienes –según los archivos desclasificados– lo habían detenido bajo la sospecha de que pertenecía al grupo Unión del Pueblo, una organización armada cuyos fundadores, los hermanos Cruz Sánchez, siguen en la clandestinidad y ahora operan bajo las siglas del Ejército Popular Revolucionario (EPR), uno de los grupos guerrilleros que persisten en el México del siglo XXI, además del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

    López Mateos pareció desconcertarse. Volteó a ver a su esposa y le acarició el rostro. Después me compartió su resumen de aquellos años: tras las masacres de estudiantes perpetradas por el régimen del PRI en 1968 y en 1971, aumentó el número de jóvenes que decidían encarar la represión gubernamental con grupos armados inspirados en Fidel Castro y Ernesto El Che Guevara, dijo, aunque el gobierno de Cuba, en esos años, tenía mejor relación con el emblemático policía político de la época, Fernando Gutiérrez Barrios, que con cualquier dirigente guerrillero mexicano. Me habló luego del sueño revolucionario, la liberación de México y las características autoritarias del régimen cuya esquizofrénica naturaleza (revolucionaria pero institucional) hizo que fuera definido por Mario Vargas Llosa como "la dictadura perfecta".

    En 1974, alguno de aquellos grupos guerrilleros colocó una bomba en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde López Mateos estudió y apenas empezaba a impartir clases de matemáticas. El acto provocó que varios universitarios fueran detenidos y llevados a los separos de la DFS, sospechosos de ser los dinamiteros. Uno de ellos fue el sobrino del expresidente.

    A López Mateos lo golpearon y encerraron a partir de la una de la tarde del 29 de noviembre de 1974 y por 24 horas en la sede policial ubicada junto al Monumento a la Revolución Mexicana. Frente al mausoleo nacional en el que yacen los restos de Pancho Villa y otros héroes de la patria, el agente Miguel Nazar Haro le daba puñetazos al "sospechoso", a quien en los archivos se le clasifica como "elemento revolucionario", aunque durante la golpiza se le decía "pinche revoltoso".

    Dos meses después, López Mateos decidió ir a poner la denuncia contra los agentes que lo habían detenido y lo habían golpeado.

    –¿Julián Slim Helú también lo torturó? –pregunté.
    –¿El hermano de Carlos Slim? –reviró– No, él no me golpeó.
    –En la denuncia usted incluyó su nombre –dije mientras acercaba el documento.
    –Él también estaba ahí pero él no me golpeó. Sólo fue Nazar Haro.

    Tras escuchar su historia fue difícil no pensar en el título (tomado de un verso de Quevedo) de una novela del exguerrillero y escritor argentino Miguel Bonasso… La memoria en donde ardía.


    Era la guerra

    El principal grupo guerrillero de esos años fue la Liga Comunista 23 de Septiembre. En el otoño de 1973, la organización de inspiración marxista ejecutó las dos acciones más radicales de su breve existencia: el 17 de septiembre el empresario cervecero Eugenio Garza Sada fue asesinado en Monterrey por uno de los comandos de la Liga en un intento de secuestro; un mes después, otro comando guerrillero plagió en Guadalajara al cónsul británico Anthony Duncan Williams y al empresario del almidón Fernando Aranguren Castiello. Garza Sada era un dirigente carismático de Nuevo León –el estado más industrializado del México de esos tiempos–, mientras que Aranguren Castiello era uno de los líderes empresariales más destacados de la zona occidental del país.

    La Liga expresó sus demandas: a cambio de liberar a Duncan Williams y a Aranguren Castiello pedían 200 mil dólares y el traslado de 51 opositores presos a Corea del Norte. El gobierno rechazó el emplazamiento a través de un mensaje de radio transmitido en cadena nacional. Un día después, el cónsul británico fue liberado, aunque Aranguren no corrió con la misma suerte: fue ejecutado a sangre fría y su cadáver encontrado en la cajuela de un automóvil abandonado.

    Era la guerra.

    Los grupos económicos de Monterrey y Guadalajara ya estaban enemistados con el presidente Luis Echeverría Álvarez debido a su discurso nacionalista, a la buena relación que tenía con Fidel Castro y a que había emprendido programas sociales que ellos veían como protocomunistas. Tras los crímenes de Garza Sada y Aranguren Castiello, arreció la disputa entre los empresarios y el régimen. Algunos líderes patronales de Monterrey desconfiaban del gobierno, al grado de sospechar que el presidente Echeverría había ordenado los asesinatos de ambos empresarios y trataba de encubrirlos haciéndolos pasar como una acción de la guerrilla.

    La tensión aumentó y la DFS recibió la orden de encontrar de inmediato a los autores materiales e intelectuales de los dos asesinatos para contener los reclamos empresariales y proteger así al titular del Poder Ejecutivo. La cacería de los guerrilleros se desató en invierno y no se prolongó demasiado: en los primeros días de febrero de 1974 aparecieron muertos los dos dirigentes nacionales de la Liga Comunista 23 de Septiembre que habían planeado los secuestros de los empresarios. La geografía de los hallazgos no fue casual: el cadáver de José Ignacio Olivares Torres fue arrojado en el cruce de las calles Altos Hornos y Metalúrgica, de Guadalajara… muy cerca de la casa de la familia del empresario Aranguren. El cuerpo del otro dirigente guerrillero, Salvador Corral García, apareció en un lote baldío de la colonia Fuentes del Valle, de San Pedro Garza García, Nuevo León, el municipio donde residían los deudos del empresario Garza Sada.

    Ambos guerrilleros tenían señales de haber sido largamente torturados antes de su ejecución.

    Era la guerra.


    El tributo

    Con la lectura de los archivos desclasificados de la DFS puede conocerse con mayor detalle la forma en que reaccionó la corporación ante los asesinatos de Garza Sada y Aranguren Castiello, y el afán con que buscó a los guerrilleros involucrados.

    Los redactores habituales de la corporación eran policías anónimos con un nivel medio de estudios. Algunos tenían inquietudes literarias y una prosa de extravagante precisión, con guiñosinfrarrealistas. A Salvador Corral García se le describe así en uno de los reportes: "Tiene 26 años de edad. 1.63 metros de estatura. Complexión delgada. Color blanco. Pelo castaño, semiquebrado y abundante (acostumbra peinarse de raya). Ojos negros, vivaces y profundos. Nariz roma, grande. Boca regular. Labios gruesos. Barba cerrada. Mentón agudo. El pabellón de la oreja izquierda, más abierto que el de la derecha. Medio jorobado o de espaldas cargadas. Camina en forma peculiar porque tiene los pies planos. Mueve mucho los brazos al andar".

    Un oficio interno del 15 de noviembre de 1973 prueba que Corral García era uno de los principales blancos de la cacería, junto con sus hermanos, de los cuales uno, Luis Miguel, también murió tiempo después bajo una granizada de balas policiales, y el otro, José de Jesús, fue detenido por la DFS el 8 de marzo de 1976. Desde entonces, hace 25 años, José de Jesús se encuentra desaparecido. Su ausencia es testimonio de una verdad: no todos los muertos de la guerra sucia tienen una tumba.

    De otro hermano más, Roberto, la Federal de Seguridad consignaba:

    Ciudad Juárez, Chihuahua.– En virtud de que se señala a SALVADOR CORRAL GARCÍA, de 26 años de edad, originario de Corrales, Municipio de Tepehuanes, Durango, como uno de los presuntos asesinos del señor Eugenio Garza Sada y de quien se presumía se encontraba en esta población, elementos de esta Dirección Federal de Seguridad y de la Policía Judicial de Monterrey, NL, se abocaron a su búsqueda, localizándose únicamente a su hermano ROBERTO CORRAL GARCÍA, de 28 años de edad, mismo que fue detenido a las 17:50 horas de hoy en su negocio denominado "Ferretería Industrial", ubicado en las calles de Ayuntamiento y Central, de la Colonia Industrial de esta ciudad, el que quedó detenido en el Primer Batallón de Infantería.

    Muy respetuosamente

    EL DIRECTOR FEDERAL DE SEGURIDAD

    CAP. LUIS DE LA BARREDA MORENO.

    Otros expedientes de la pesquisa de los asesinos de Aranguren Castiello y Garza Sada tan sólo contienen notas periodísticas plagadas de eufemismos y que ofrecen poca información. Pero hay un documento, asegurado en 2005 mediante una diligencia solicitada por la investigadora Ángeles Magdaleno "para evitar la mutilación de documentos clave en los trabajos de nuestra memoria histórica". Se trata del expediente 11–235–L6, que de la página 163 a 167 consigna la presencia del guerrillero Salvador Corral García en la Ciudad de México el 1 de febrero de 1974, donde fue interrogado "por el licenciado Julián Slim H. quien se desempeñaba como jefe del Departamento Jurídico de la DFS".

    Este documento demuestra algo que hace 30 años se dio como un hecho en los círculos opositores al gobierno, pese a que no se conocían las pruebas oficiales que lo probaran: que el guerrillero Salvador Corral García había sido detenido en Sinaloa y llevado a la Ciudad de México para ser interrogado, y que cinco días después fue asesinado y su cadáver acabó siendo arrojado en San Pedro Garza García, Nuevo León, como tributo de sangre ofrendado por el gobierno priista al empresariado mexicano.

    Un policía limpio en una guerra sucia

    En 2006, tras conocerse los informes con los resultados de las investigaciones especiales de la guerra sucia, tanto de la CNDH como de la Fiscalía Especial, éstos fueron menospreciados y criticados prácticamente por todos los involucrados: por un lado, los funcionarios y exfuncionarios señalados descalificaron las conclusiones al tacharlas de "tendenciosas"; lo mismo pasó con los familiares de las víctimas y los antiguos guerrilleros, para quienes los reportes eran insuficientes y sus conclusiones encubridoras. En suma, la memoria oficial que se trató de hacer de aquellos años turbios recibió pocos comentarios encomiásticos.

    En ambos informes hay reportes internos y cientos de testimonios recogidos después de 30 años. En esos documentos están las voces contundentes que confirman, una tras otra, secretos que ya no se pueden negar: el hecho de que en la DFS la tortura era un método común de investigación policial, que la DFS era la principal máquina represiva del poder y que hubo cientos de testigos y víctimas de sus atrocidades.

    Luego de ser detenidas –la mayoría de las veces sin órdenes judiciales de por medio– las personas eran interrogadas con los ojos vendados y se les obligaba a firmar declaraciones y confesiones a base de amenazas, golpes y tortura con toques de corriente eléctrica en los genitales. O se les desaparecía para siempre. Son tantos los casos y tan vasta la documentación al respecto que se necesitarían entre 800 y 900 notas a pie de página para incluir a cada una de las víctimas en este reportaje.

    También aparecen los nombres de casi un centenar de policías que participaron en esta guerra sucia: Arturo Durazo Moreno, Salomón Tanús, Jorge Obregón Lima, Francisco Sahagún Baca, Luis de la Barreda Moreno, Francisco Quirós Hermosillo, José Guadalupe Estrella, Florentino Ventura, Miguel Nazar Haro… Sin embargo, un nombre que nunca se menciona en los informes históricos de la CNDH ni de la Fiscalía Especial es el de Julián Slim Helú, quien ni siquiera fue citado a declarar como testigo, como sí sucedió con la mayoría de los policías de la DFS.

    Después de tener en mis manos los documentos oficiales en los que se revelaba que Slim Helú había interrogado a Corral García antes de que fuera asesinado y tirado en una calle de San Pedro Garza García, Nuevo León, pregunté a varios sobrevivientes de esos años, como los exguerrilleros Héctor Escamilla Lira, Elías Orozco, Alberto Sánchez, Manuel Saldaña, si habían oído hablar del policía Slim Helú. Ninguno lo recordaba bien. Sólo alcanzaban a señalar que podría tratarse de un pariente –"primo o tío lejano de Carlos Slim Helú"– que después de haber estado en la DFS al parecer se había ido de comandante a la Procuraduría General de la República y del que luego no se volvió a saber nada.

    El apellido Slim Helú sí ocuparía un lugar en la memoria nacional, pero en los noventa y por la venta de Telmex, la empresa paraestatal más importante de todas las que privatizó el régimen priista en su recta final, antes de que llegara el 2000 y la transición democrática a México.


    El comandante Slim

    El 27 de mayo de 2008, a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) solicité a la PGR el expediente laboral de Julián Slim Helú sin la certeza de que realmente existiera. El 3 de julio, la Unidad de Enlace de la PGR me respondió: sí había un expediente de un policía con ese nombre, pero no podía entregarlo debido a que era información confidencial. Apelé la decisión de la PGR con el argumento de que el policía Slim Helú ya no estaba en funciones y habían transcurrido los 20 años reglamentarios para mantener bajo reserva cualquier documento catalogado como confidencial.

    Convencida de que debía hacerse pública dicha documentación, la comisionada del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), María Marván Laborde, tomó el caso y me ayudó a ganar el recurso de revisión, un año después. El IFAI exigió a la PGR entregarme el expediente donde constaba que Julián Slim Helú había iniciado labores como primer comandante de la PGR el 16 de junio de 1983 y había renunciado el 7 de junio de 1984, una semana después de la muerte del entonces columnista político más influyente de México, Manuel Buendía Tellezgirón, asesinado por un pistolero contratado por la DFS.

    De acuerdo con el expediente, Julián Slim Helú tenía el cargo de primer comandante de la Policía Judicial Federal. Estaba adscrito al aeropuerto internacional de la Ciudad de México y su clave de cobro era la No. 17007011500.0. Recibía un sueldo mensual de 21 mil 240 pesos y un sobresueldo de 7 mil 434 pesos. En el rubro de "Percepciones extraordinarias variables" puede leerse que además le pagaban una "compensación adicional por servicios especiales" de 47 mil 326 pesos", es decir, una cantidad mayor que la cifra conjunta del sueldo y sobresueldo que recibía. En total sus ingresos alcanzaban la cifra de los 76 mil pesos mensuales. Los cheques que cobraba estaban firmados por Carlos Madrazo Pintado, hermano de Roberto, candidato presidencial priista en 2006. Además, el comandante Slim Helú contaba con un seguro de vida por 1 millón de pesos, contratado con la Aseguradora Hidalgo.

    De acuerdo con el documento que conseguí vía la Ley de Transparencia, Slim Helú recibió su cartilla militar el 18 de marzo de 1952, tras acudir a 50 sesiones del Ejército Mexicano y ser calificado positivamente por su conducta, aplicación y aprovechamiento. Asimismo, la cédula profesional 106050 lo acreditaba como licenciado en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    Sin embargo, la precisión de algunos datos contrasta con la oscuridad de otros. Los motivos de su salida de la PGR no quedan claros. En su expediente laboral existe una carta de renuncia fechada el 7 de junio de 1984 y dirigida por el comandante Slim Helú al entonces procurador general de la República, Sergio García Ramírez:

    Estimado señor Procurador y dilecto amigo:

    Lo saludo cordialmente con la expresión de mi más caro aprecio ligado a mi gratitud por el alto honor que tuvo a bien conferirme al ser designado, el 16 de junio de 1983, Primer Comandante de la Policía Judicial Federal.

    Durante el desarrollo de mi función, que siempre entendí como una gran responsabilidad, más que como un privilegio, invariablemente me vi alentado por el aseguramiento de su confianza, simpatía y afecto, lo que reafirma una vez más los atributos de su calidad humana que siempre he estimado del más alto rango.

    Considerando haber cumplido con la delicada encomienda que se designó asignarme, ruego a usted se sirva, sí para ello no hay inconveniente, relevarme de tan señalado cargo.

    Me valgo de la ocasión para reiterar a usted las seguridades de mi solidaria amistad y consideración.

    Julián Slim Helú.


    El columnista de Reforma Miguel Ángel Granados Chapa, amigo de Buendía y uno de los hombres que conoció a detalle las investigaciones del crimen del principal columnista del país, unos meses antes de fallecer me dijo en entrevista que la renuncia de Slim Helú a la Policía Judicial Federal nada tenía que ver con el asesinato, pese a que ocurrió en ese contexto.

    De acuerdo con Granados Chapa –que preparaba un libro sobre el caso y planeaba presentarlo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011– Buendía fue asesinado por órdenes de José Antonio Zorrilla, quien había llegado a la dirección de la DFS en 1982 en sustitución de Miguel Nazar Haro. Zorrilla tenía pactos con capos del narcotráfico de los cuales supo Buendía Tellezgirón. Durante una reunión en casa de Zorrilla, el periodista lo encaró sobre el tema, lo que provocó que el todopoderoso jefe policiaco dictara una sentencia de muerte en su contra. El asesinato lo ejecutó un motociclista que le disparó al columnista cinco veces por la espalda.

    –Julián Slim Helú renunció unos días después del asesinato de Buendía. ¿Su renuncia no tuvo nada que ver con este caso?
    –No.
    –Don Miguel: ¿Por qué nadie sabe nada del policía Slim Helú? Parece que ni siquiera existió.
    –Hay zonas del delito que no son tan glamorosas y quizá por eso no sonaba mucho el nombre de Julián Slim. Tal vez él se movía en una de esas zonas.
    –¿Cuáles son esas zonas del delito no tan conocidas?
    –Como delitos arqueológicos o algo así; pero efectivamente, de Julián Slim Helú no sabemos nada. Es uno más de nuestros misterios.


    La buena y mala fe

    Julián Slim Helú nació en 1938 en la Ciudad de México. Fue el primer varón que tuvo su padre Julián Slim Haddad, oriundo de la aldea de Jezzine, Líbano, de donde viajó a México en barco a principios del siglo XX. Al poco tiempo de su llegada, Julián Slim Haddad se asoció con su hermano José para abrir La Estrella de Oriente: una tienda de telas en el centro histórico de la Ciudad de México. Más tarde se casó con Linda Helú, hija de migrantes libaneses nacida en Parral, Chihuahua.

    Cuando Julián Slim Helú tenía 15 años de edad, su padre murió de un problema en el corazón. Tiempo después, el primogénito de la familia entró a estudiar leyes y contrajo nupcias con Magdalena Seade, cuyo padre –Carlos Seade– había sido junto con Luis Farah, de Guadalajara, uno de los primeros inmigrantes libaneses en graduarse como médico en México.

    Una revista de la comunidad libanesa que circulaba en aquella época reseñó la boda entre Julián y Magdalena. En la nota de sociales aparece una foto donde se ve a Julián de traje, con una ligera sonrisa en el rostro y la mano izquierda descansando en su pecho, mientras que con la otra abraza a su esposa Magdalena, vestida de blanco.

    Recién egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM, el 22 de junio de 1960 Julián asumió la secretaría de la Asociación Libanesa Internacional, un proyecto lanzado por el empresario del calzado Antonio Domit, cuya "alta meta", de acuerdo con un manifiesto difundido en publicaciones libanesas en México, era "lograr la unificación y organización de los libaneses residentes en cada país, fomentando entre ellos el compañerismo y la amistad sincera y desinteresada, así como entre las comunidades libanesas de todo el mundo". El documento iba acompañado de una fotografía en la que aparecen los ocho "hombres de prestigio y completa solvencia moral y material" que conforman la directiva. Al centro puede verse a Julián Slim Helú vestido con traje oscuro, junto a Domit, quien era el presidente de la naciente organización.

    Julián tuvo cinco hermanos: Nour, José, Alma, Linda y Carlos. Todos ya fallecidos, con excepción de Carlos, presidente del grupo Carso y dueño de más de 200 empresas de diversos ramos, a quien la revista Forbes calificó como el hombre más rico del mundo, mientras que un análisis de la revista Sentido Común calculaba en 2010 que su fortuna ascendía a 75 mil millones de dólares.

    La relación entre los hermanos Julián y Carlos se afianzó tras la muerte de su padre. En 1966, el primogénito Julián acompañó al altar a su hermano Carlos, durante el matrimonio de éste con Soumaya Domit –hija de Antonio Domit–, oficiado por el sacerdote Marcial Maciel, a la postre fundador de la Legión de Cristo.

    De acuerdo con su expediente en la PGR, Julián fue miembro de la generación de 1957 de la Facultad de Derecho de la UNAM. Sin embargo, del mismo modo en que su nombre no aparece en los reportes de la CNDH y de la Fiscalía Especial, en la Facultad de Derecho su tesis ("Efectos de la buena y mala fe en el derecho civil mexicano") tampoco es fácil de encontrar. Es mucho más fácil localizar en la Facultad de Ingeniería la de su hermano Carlos, de nombre "Aplicaciones de programación lineal a algunos problemas de ingeniería civil", la cual inicia con la dedicatoria: "A mis hermanos".

    Siguiendo la pista de los documentos consultados, da la impresión de que la carrera policial de Julián iba en ascenso, pero justo cuando su hermano Carlos empezó a ser conocido en el mundo empresarial, Julián desapareció del escenario público. En 1991, cuando Carlos ganó la licitación de Telmex –la empresa de mayor importancia estratégica para la seguridad nacional de todas las que se privatizaron durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari– el comandante Julián Slim Helú prácticamente abandonó el servicio público y se convirtió en una especie de leyenda.

    Al especialista en temas de seguridad nacional Fernando Montiel T., a quien relaté la historia de los hermanos Slim Helú, le recordó en cierta forma el mito de los hermanos Rómulo y Remo bajo el cual se construyó Roma: uno de los hermanos (Remo) es sacrificado para que el otro hermano (Rómulo) pueda ser el rey y así levantar después uno de los mayores imperios de la historia.

    Otra analogía, menos elevada, es la del expresidente Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl, bautizado en una legendaria portada de la revista Proceso como "el hermano incómodo", tras ser denunciado, detenido y procesado por actos de corrupción ocurridos en la década de los noventa, durante la administración de su poderoso hermano.


    Las patas de los caballos

    Fructuoso Pérez Galicia, amigo de Carlos Slim Helú desde que ambos estudiaron en la Facultad de Ingeniería Civil de la UNAM, me contó durante una larga entrevista en 2009, en su oficina de San Miguel Chapultepec, que entre Julián y Carlos había una excelente relación de hermanos, que Julián se dedicó en los noventa a trabajar en un despacho de abogados y que ofrecía asesorías de seguridad a las empresas de su hermano Carlos, además de que tenía un rancho en Veracruz donde pasaba largas temporadas.

    –¿Usted conoce a Julián Slim?
    –Sí, claro. Yo estimo mucho a Julián.
    –¿Cómo es?
    –Es abogado. Y bueno, toda la familia Slim son gente muy decente, muy sencilla. Sencillísimos, una cosa que nadie cree, de verdad.
    –¿Cómo se llevan Julián y Carlos Slim?
    –Perfecto. Se llevan muy bien.
    –¿Qué hace Julián actualmente?
    –Julián tiene un despacho y aparte creo que tiene unas, vamos a decir, asesorías, así entre comillas, para su hermano Carlos.
    –¿Cómo es físicamente Julián?, ¿se parece a Carlos?
    –Se parecen mucho. Julián es muy tranquilo. Una gente muy culta.
    –¿Cómo cree que lleva Julián el que su hermano menor sea más reconocido que él?
    –No, para nada hay envidias ni nada de eso. Hay un verdadero entendimiento de quién es Carlos.
    –¿Y cómo son los otros hermanos de Carlos?
    –El único que le queda es Julián.
    –¿Y Julián participa de alguna forma en los negocios?
    –Yo no sé qué tanto, pero yo me imagino que algo. Por ejemplo, el hijo de Julián es Héctor Slim Seade, el actual director de Telmex. Y otro hijo de Julián, Beto Slim Seade, es el que maneja los hoteles Calinda.
    –¿Qué dice Carlos de la época de juventud en la que Julián estuvo como policía en la DFS y en la PGR?
    –Carlos nos platicaba que era muy inquieto y que andaba en ese medio porque eso le gustaba.
    –Pero era un mundo de muchos riesgos.
    –No, pues sí, el mundo es peligroso siempre para todos los que andan entre las patas de los caballos.


    Un buen policía… a la mexicana

    Gustavo Hirales Morán fue uno de los dirigentes de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Junto a Ignacio Salas Obregón, Ignacio Olivares y Salvador Corral García formaba parte de la dirección colectiva del principal grupo guerrillero de los setenta. De todos, es el único que no está muerto o desaparecido.

    Hace dos años el escritor Héctor Aguilar Camín me presentó a Hirales Morán en el restaurante Seps de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, donde nos vimos para platicar sobre el Ejército Popular Revolucionario (EPR). El motivo de la reunión fue un reportaje que publiqué en Milenio sobre la fuga de un guerrillero del Campo Militar Número Uno, pero no en los setenta, sino en los noventa. Hirales Morán apoyó la crítica que me hacía Aguilar Camín por creer la versión del eperrista, la cual ambos consideraban rotundamente falsa.

    Después de aquella ocasión, Gustavo Hirales y yo nos escribimos algunas veces. En julio de 2011 le pedí una cita y nos vimos de nuevo en la plaza principal de Coyoacán, el mismo fin de semana en que cerró la cafetería y librería El Parnaso. Caminamos a otra cafetería cercana. Mientras lo hacíamos me habló de lo que piensa de la actual guerra contra el narco, de algunos de los libros que ha escrito y de sus polémicas con excompañeros guerrilleros. Hirales, pese a ser uno de los dirigentes históricos de la guerrilla de los setenta, no goza de buena reputación entre la izquierda mexicana. El diario La Jornada dice que se trata de "un guerrillero arrepentido y enemigo jurado de la causa que defendió en su juventud".

    Busqué a Hirales no sólo por su participación y su conocimiento directo en la guerra sucia, sino también por la fama de su imparcialidad a la hora de analizar aquellos hechos. Sobre todo quería hacerle una pregunta que me asaltaba con respecto al comandante Slim Helú, cuya historia yo llevaba cuatro años reporteando.

    La pregunta que me rondaba era: ¿Se podía ser un buen policía estando en la Dirección Federal de Seguridad?

    Primero hurgué en los recuerdos de Hirales sobre Salvador Corral García, el dirigente guerrillero que apareció muerto en San Pedro Garza García, Nuevo León. Hirales me dijo que Corral García era chaparrito, de cuerpo macizo y que, serio y cauteloso a la hora de hablar, sus formas no correspondían a las del estereotipo norteño. Me dijo también que había tenido "una muerte muy hija de la chingada" porque había sido sacrificado en honor de los industriales de Nuevo León. Para precisar, le pregunté si creía que la DFS había matado a Corral. "¿Quién más? –me respondió un poco agitado–. Si yo lo tengo y luego aparece muerto… ¿si no fui yo, entonces quién?".

    Entonces mencioné a Julián Slim Helú. Y me dijo que el hermano de "Don Carlos" era uno de los libaneses de la policía política (otros eran Nazar Haro, Tanús…), pero que al igual que ahora, en aquellos años Julián no era un policía muy conocido.

    –¿Por qué cree que no era tan conocido?
    –Retrospectivamente pienso que Julián Slim se cuidaba mucho para no afectar a su hermano que ya empezaba una carrera empresarial.
    –¿Se podía ser un buen policía en la DFS?
    –Mira, por ejemplo, muchos dicen que Luis de la Barreda, director de la DFS, fue un buen policía porque él no torturaba directamente. O sea, era un buen policía con el que llegabas a hablar después de que te pasaban por cuatro vías distintas de tortura que otros realizaban. Eso me pasó a mí, nadie me lo contó. Hay muchos casos conocidos. Por ejemplo, delante de Luis de la Barreda colgaron herido de un disparo a José Luis Moreno, hasta que se le pudrió el brazo y se lo tuvieron que cercenar. Si eso es la medida para ser buen policía, entonces él era un buen policía, pero en esos años quien fuera policía de la DFS torturaba, por lo menos.
    –¿Pudo haber salido un buen policía de la DFS?
    –La DFS fue la cantera de los jefes del narco. Miguel Félix Gallardo, Amado Carrillo, muchos capos de la droga estuvieron ahí… ¿Dónde están los buenos policías? Yo no sé.


    Nadie se acuerda de Julián

    Julián Slim Helú falleció la tarde del jueves 17 de febrero de 2011, a la edad de 74 años. Su cuerpo fue velado en su propia residencia ubicada en calle Sierra Leona, de la colonia Lomas de Chapultepec, en el Distrito Federal. La noticia de su muerte tuvo escasa repercusión en los diarios de circulación nacional, enfocados al día siguiente en la tristeza diaria que hoy es el país a causa de la llamada guerra del narco, en más de un sentido ligada a la guerra sucia que vivió México en los setenta.

    En aquella fecha, Milenio, El Universal, Reforma y La Jornada publicaron en sus portadas fotos de las 30 mil velas que se encendieron en la explanada de la UNAM, tras la primera marcha que hubo en el Distrito Federal por los (en ese momento) 30 mil muertos desde el 1 de diciembre de 2006 en que tomó protesta el presidente Felipe Calderón. Los columnistas políticos tampoco mencionaron la muerte de Julián Slim Helú. En cambio, algunos resaltaron las promesas del secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, de depurar a los corrompidos cuerpos policiales del país para remontar, ahora sí, la guerra fallida.

    Fue Excélsior el diario que dedicó el mayor espacio a la noticia de la muerte de Julián Slim Helú, así como a los eventos luctuosos que le siguieron. De acuerdo con la crónica firmada por la redacción, en el velorio del antiguo comandante lo mismo pudo verse al exsecretario de Gobernación Manuel Bartlett que al presidente de Banamex, Alfredo Harp Helú; al rector de la UNAM, José Narro, y al presidente de Kimberly Clark, Claudio X. González; al jefe de la policía del Distrito Federal, Manuel Mondragón, y al cantante Chamín Correa.

    Héctor Slim Seade, el cuarto hijo de Julián Slim Helú, actual director general de Telmex, así como su tío Carlos Slim Helú, fueron los deudos más abrazados y consolados. El sábado 19 de febrero, ambos entraron juntos al Panteón Francés, donde una carroza fúnebre transportó, a las cuatro en punto de la tarde, el cuerpo de Julián Slim Helú en un ataúd de caoba. Tras una breve ceremonia de despedida y ante pocas personas, el cuerpo del policía fue acomodado en un mausoleo.

    Localizado a la entrada del panteón, el monumento sobresale por el busto esculpido de Julián Slim Haddad, el patriarca de la familia de Carlos, el hombre más rico del mundo, y de Julián, el policía de la guerra sucia del que nadie se acuerda.


    twitter.com/diegoeosorno

    1 de enero de 2012

    Publicado en revista Proceso número 1835 *

    *En marzo del año pasado, en su edición 1793, Proceso convocó a su primer Premio Internacional de Periodismo, como parte de los festejos por sus 35 años de existencia. Se recibieron 54 trabajos, de entre los cuales el jurado –Alma Guillermoprieto, Jon Lee Anderson, Juan Villoro, Vicente Leñero y Rafael Rodríguez Castañeda– seleccionó tres: "Carrizalillo, el infierno a cielo abierto", de Marlén Castro Pérez y Rogelio Agustín Esteban; "Nadie se acuerda de Julián", de Diego Enrique Osorno González, y "El bombero al que nadie llamó", de Wilbert Torre. El premio se repartió a partes iguales entre los autores. Este semanario inicia ahora la publicación de los trabajos ganadores. El primero de ellos, el escrito por Diego Enrique Osorno, es una reveladora investigación sobre la historia de un comandante policiaco de los años de la guerra sucia que siempre se mantuvo alejado de los reflectores: Julián, el hermano desconocido de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo.

    Informacion adicional

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    sábado, 31 de diciembre de 2011

    Bautizo y cumpleaños de Kahori Kristel Meneses Sarmiento

    Eduardo Ortiz León

      Un año de existencia celebraron los padres de Kahorí Kristel Meeneses Sarmiento, hija de nuestro amigo Benjamin Meneses y mi sobrina Lorena Sarmiento Soto, quienes también aprovecharon la recta para bautizarla en la fe católica.
    La ceremonia bautismal se llevó a cabo en la iglesia del santo patrono de la ciudad de Choix, Sinaloa, San Ignacio de Loyola, después de misa oficiada por el presbitero Pompeyo Tello Ponce, siendo sus padrinos Pio V Escalante y Brenda Paola Sarmiento Soto.
    Posteriormente la familia se trasladó al domicilio de los abuelos de la pequeña cumpleañera Rodolfo Sarmiento y Lolita Soto, donde se los amigos de la familia, familiares y niños disfrutaron de una agradable fiesta, convivio y cena.
    Ademas para los pequeñitos que asistieron,  donde se les regaló con sus respectivas bolsas de golosinas y ricas rebanadas de pastel y sodas.

    jueves, 29 de diciembre de 2011

    Aventuras y desventuras de un periodista en su tierra, Choix, Sinaloa


    Eduardo Ortiz León

    Caborca, Sonora.-  Que lástima da visitar tu tierra y que servidores públicos como los policías municipales que entre sus obligaciones deben de estar el proteger y servir a la ciudadanía, hagan todo lo contrario.
    Lo anterior nos pasó a mi familia y un servidor en nuestra visita a la tierra que nos vio nacer, para acudir a un sepelio al fallecer don Modesto Sarmiento, tío de mi esposa.
    Así que el pasado martes por la mañana salimos como a las 9.30, desde Choix rumbo al pueblo de Baca, después  de una larga noche manejando al salir de Caborca, nuestra ciudad de residencia hacia este municipio como punto final del viaje y desde ese momento al tomar la carretera a Tabocahui empezaron los problemas, primeramente nos encontramos con el primer obstáculo una gran montaña de cemento solo para carros todo terreno, una obra maestra a la imbecilidad o nulos conocimientos viales e ingenieriles, pues del genio que en su momento ordenó la instalación de esos jodidos topes, hijos de su chingada madre.
    Y no fue uno solo son cuatro o cinco de los cuales puedes evitar tan solo dos al rodearles por debajo o un lado de la vía carretera y de ahi en fuera todo bie n hasta el primer poblado Tabucahui, tierra de origen de mi suegra ya fallecida Filomena Fierro Rocha, lugar donde termina el pavimento.
    En mi pequeño carrito japonés, como sardinas en su lata  viajan mi esposa, mi suegro, una cuñada y y su hija, el camino se vuelve de inmediato en un vaivén y traqueteo continuo por el permanente utilizado en la carretera y los destrozos ocasionados por las lluvias, durante la temporada que acaba de terminar.
    Llegamos al crucero de la via del ferrocarril al dejar el camino de acceso a Estacion Loreto, lugar donde este camino se bifurca para tomar rumbo  San Javier a la izquierda y a la derecha rumbo a Baca, a escasos dos o tres kilómetros está Loreto, lugar donde viven escasamente unas diez familias y unos cinco kilómetros mas adelante llegamos  Loretillo, lugar donde hay otra  bifurcación  pues ahi se puede ir hacia La Agua zarca, El sauz de baca y Los mautos a las orillas de la presa o mejor dicho el vaso de la presa Miguel Hidalgo, cuya cortina cierra el paso a las aguas antes bravas del conocido rio fuerte, cuyo cauce esta ya casi seco al construirse hace unos 17 años la presa Huites, mal llamada Colosio, puesto que este hombre no tienen ningún mérito como para ser considerado un héroe y ponerle su nombre a edificios, parques, plazas, calles o en este caso una obra tan importante de ingeniería, y que se le puso porque el año de su culminación fue asesinado siendo candidato presidencial del partido revolucionario institucional , partido que mantuvo su hegemonía y control del aparato gubernamental durante mas de 70 años y que está a punto de volver si antes no se lo impiden los mexicanos conscientes de la peligrosidad de su retorno.
    Volviendo al tema después de esta breve descripción geográfica y política, pasamos pues Loretillo y unos 8 on10 minutos avistamos la entrada al púeblo de Baca al llegar a ñas tierras del paloso, lugar durante muchos años se ha sembrado cacahuate y ajonjolí, llegando después de una media hora de viaje a la casa de mi comadre Lupita Castro, donde familiares de mi esposa están a la espera de que lleguen con el cuerpo de su tío para rezar en la iglesia de San Miguel, fundada hace mas de 300 años creo, por los colonizadores españoles, antes de trasladar sus restos para ser sepultado en el  panteón del pueblo, el mas antiguo de esta región a la orilla del rio fuerte, tierra de indios mayos.
    Una vez realizado el rezo o rosario,  dirigidos los dolientes, amigos y familiares por mi comadre Lupita, amigos cargan el féretro  para llevarlo a la carroza situada en las escalinatas del templo y detrás de ella decenas de amigos y familiares inician la procesión para llevar al fallecido a su destino final el panteón del pueblo, donde una vez terminada las exequias todos se dirigen a sus casas o abordan sus vehículos para regresar, no sin antes platicar por grupos unos despidiéndose porque regresan a sus lugares de residencia sobre todo aquellos que viajan lejos principalmente al norte de Sinaloa, el valle del Carrizo o sur de Sonora, de donde acudieron a despedir al pariente fallecido un día antes, al igual que nosotros que salimos el lunes por la tarde para  viajar toda la noche y llegar este día por la mañana.
    Así que después de saludar a viejos conocidos, tomar unas cervezas con ellos, nos despedimos también y nos dirigimos a Choix, donde en casa me esperan,
    Y es precisamente en el retorno que nos pasa un percance mecánico  ante el mal estado del camino, mejor dicho el mal diseño o construcción del crucero del ferrocarril pues este esta al final de una pequeña pendiente y los carros pequeños tienen que ser maniobrados para tomar la subida o el cruce por el lado izquierdo pues el desnivel es menor, aun así, al ir sobrecargado  y la baja altura del carro, el ofle se desprende quedando suelto y al no traer herramienta alguna pues es difícil retirarlo para poder seguir nuestro viaje.
    Unos cinco minutos después de esto y mientras estábamos intentando de quitar el mofle se acerca una patrulla de la policía municipal,  abordada por cinco o seis sujetos uniformados, encapuchados como se describe a las bandas de sicarios que campean por sus respetos en este alteño municipio de la sierra de Sinaloa, que dicen sus pobladores se pasean por la cabecera municipal sin ser enfrentaos por estos cabrones desconsiderados , que viendo la situación, ni siquiera fueron el gesto de voltear mucho menos de preguntar si se ofrecía algo o podían ellos hacer algo.
    Tal y como debe de ser la obligación de cualquier ciudadano o persona auxiliar o tratar de ayudar a quien se encuentra en dificultades, pero sobre todo es mayor esta responsabilidad en un servidor público, por mi parte no queda mas que decir que chinguen a su madre los policías de Choix que abordaban esa patrulla el día martes 27 de septiembre a las dos de la tarde aproximadamente.
    No se que clase de educación tengan pero para ser decentes y atentos no se requiere preparación, y si la actuación de un servidor público de esta clase es el reflejo de sus jefes pues que jodidos esta nuestro Choix, querido, que clase de autoridades, quiere dar esta cara a los visitantes y quien de los visitantes tendrá deseos o ganas de volver a su tierra para no merecer siquiera la atención de un ofrecimiento de ayuda si te ven en dificultades, se comprende que las personas particulares pasen y no se detengan ante  la situación de inseguridad que dicen priva en e municipio, pero no de estos cabrones servidores públicos.
    Afortunadamente, hay personas amables y serviciales que son la otra cara, de Choix, gente buena y trabajadora la mayoría como el conductor del pick up ue me dio raite a Tabocahui para conseguir una cegueta y cortar el tubo del  mofle para poder sacarlo y continuar nuestro camino, al dueño del taller de Tabucahui, de nombre Carlos quien al exponerle la situación de inmediato agarró la cegueta y sin pedir nada la ofreció y prestó, a Lindolfo Lomelí, quien nos oriento para ir al taller, al del pick blanco, quien me dio raite de regreso y todas las personas que de una manera otra nos ayudaron.
    Como es el caso de un joven trabajador de la Comisión Federal de Electricidad, que mientras yo buscaba cegueta ayudo a mi esposa, su hermana y su hija a solucionar el problema, al traer equipo y ofrecerse  ello, así como a los trabajadores del ferrocarril que también ayudaron, muchas gracias nuestro reconocimiento y sobre todo gratitud para ellos.
    Pero para los policías esos lo reitero vayan y chinguen a su madre.

    sábado, 17 de diciembre de 2011

    Operativos militares arreglados, para cubrir expedientes de lucha contra el narco

    Eduardo Ortiz León

    Caborca, Sonora.- A ocho columnas en la portada de todos los diarios estatales y portales de internet, se difundió la siguiente noticia, la misma cabeza, los  mismos datos, como si fuera la noticia mas importante en años.
    Decomisan droga y autos blindados

    El Ejército y la PESP trabajaron en operativos conjuntos en Sáric, Altar y Magdalena de Kino.
    Vehículos blindados, armas y droga fueron decomisados el pasado miércoles en la zona Norte de Sonora por elementos de la 45 Zona Militar y la Policía Estatal de Seguridad Pública (PESP), durante la realización de un operativo conjunto.
    Lo que habla de evidente maridaje entre medios de comunicación y el gobierno estatal para pervertir y deformar la realidad que a diario asesta golpes a esos intentos de maquillajes de la cara de Sonora, sucia por tantos y tantos hechos violentos perpetrados por el crimen organizado y la falta de capacidad de nuestras desorganizadas corporaciones policiacas.
    Esta uniforme noticia, pretende dar a conocer o engañar mas bien dicho a nuestra sociedad presentando al ejército mexicano y la nueva policía única, como corporaciones que libran una lucha sin cuartel contra los grupos delictivos relacionados con el narcotráfico y el tráfico de armas y personas.
    Sin embargo esto pone mas en evidencia las ligas existentes entre cuerpos policiacos y militares con el crimen organizado  para que se siga realizando este mortal y lucrativo negocio, del cual políticos actualmente en el poder reciben una gran tajada del pastel.
    Y esto no son mas que una forma de  tratar de convencer que realmente están interesados en dar una lucha sin cuartel, pero en realidad es solo in montaje mediático para lo cual se cuenta con la complicidad de los medios de comunicación mas grandes y poderosos, que simulan no ver la realidad tras de esto, que s  fueran realmente honestos se preguntarían lo siguiente y sino ellos, sus reporteros.
    Primero, ¿ Como es posible que en todos los casos nunca halla detenidos? Segundo. ¿ Por qué siempre lo decomisado nunca está custodiado tal y como debe de ser? Y ¿Porque las cantidades de droga que se encuentran son siempre una miseria? Cuando todos sabemos que son miles de kilos y cientos de toneladas las que a diario se mueven a lo largo y ancho del territorio Sonorense, ya sea via terrestre, aérea o marítima.
    La verdad  es que los grupos delictivos de cada región donde se realizan estos operativos hacen entrega de unidades, armas y droga añeja que ya tiene poco valor en el mercado, para minimizar daños y costos en complicidad con los jefes policiales, por una parte se aparenta la lucha frontal y se presenta trabajo, pero los grupos no son afectados de las mínima manera en sus operaciones y estructuras.
    Así que mientras ellos se paran el cuello allá en la capital  difunden sus verdades, la verdad oculta es que los pobladores de  las regiones donde se realizaron estos operativos  sigue viviendo con el temor de cualquier día ser levantado o verse involucrados de manera casual en medio de un tiroteo o ser confundidos y asesinados sin mayo esperanza de justicia.
    En nuestra región, esto es muy visible, durante las últimas semanas en lo que va del mes poco mas de 15 jóvenes fueron levantados y se encuentran desaparecidos, todos ellos con domicilio en ejidos y poblados de la comisaria Plutarco Elías Calles, mejor conocida como La gran Y griega, todos ellos en las mismas circunstancias, comandos de hombres armados, a bordo de lujosos y poderosos vehículos  llegan los sacan de sus casas o lugares donde se los encuentran y se los llevan con rumbo desconocidos sin ser nunca localizados.
    Además  de un gran número de ejecutados y otros desaparecidos en circunstancias misteriosas pues nunca nadie vio si fueron levantados, solo circula el rumor en poblados como El coyote, El diamante,  La retranca, La 15 de Septiembre de que los autores materiales e intelectuales tienen su base en poblados cercanos al cerro blanco y el ejido Juan Álvarez y que son los mismos que ejecutaron  al tristemente célebre jefe de sicarios llamado El gavilán quien mantenía un control férreo sobre el tráfico de drogas en ese sector del municipio, en complicidad con  agentes municipales, estatales y federales, control que fue tomado por ete grupo y goza ahora de protección e impunidad, para seguir asesinando y secuestrando personas.
    Y eso no es solo privativo de la región rural del municipio en el casco urbano, no pasa semana en que se hable de levantados o bien que aparezca alguien acribillado, u otros hechos relacionados con personajes ligados al naro involucrados en abusos contra personas, percances viales que son ocultados o callados y sinnúmero de tropelías más.
    Y más grave aún, que se pretenda cerrar los ojos a esta realidad presentando cifras alegres sobre disminución de índices delictivo y pregonar que vivimos  en una comunidad más segura que otras en comparación de sus índices delictivos, los mismo el procurador, que el gobernador, que el secretario de seguridad pública, quienes sin el menor rubor aseguran y pregonan esta seguridad con su linda boca, pero desmienten co sus acciones.
    Pues si es tanta su certeza en esto de que vivimos en un estado seguro, entonces cada vez que se ven por nuestra geografía, porqué desplazan a centenares de elementos para ser protegidos? Decenas y decenas de vehículos, tanto terrestres como aéreos se movilizan con el consiguiente gasto en desgaste, gasolina, alimentos, hospedaje que en nada benefician al pueblo, más que a ellos y sus compinches.
    El señor gobernador desde que vino en una ocasión a esta ciudad como senador y acompaño a nuestro alcalde en ese entonces diputado local para inaugurar su oficina de enlace legislativo, fue enterado de que en la región de Altar opera un grupo delictivo que cobra cuota de peaje y protección a polleros, taxistas, transportistas y migrantes para poder trasladarse a la frontera con Estados Unidos, sin mayores tropiezos, respondiendo que ellos como legisladores carecían de atribuciones para poder hacer algo al respecto, pero que planearía este asunto en las altas esferas gubernamentales, sin embargo todo sigue igual.
    Y ahora como gobernador que tiene tanto las atribuciones como recursos materiales y humanos las cosas siguen igual pero pero peor, si en ese entonces se cobraban 500 pesos por personas hoy se cobra el doble y los policías estatales no tienen la menor vergüenza para a la vista de todos platicar con los comandos  de personas armadas que se pasean de día y de noche por esa comunidad, vestidos con ropas militares o de corporaciones policiacas, lo mismo que la Policía federal de las fuerzas federales de apoyo.
    Ahora cuando la gente ve que llegan mas policías a estos aparatosos operativos, exclama, no gracias dios, sino que dicen ¡ Ya vinieron a subir la cuota¡,  estamos jodidos, chingados y fregados, por no decir mas feo y pelado, ¡¡a ver cuando!!

    jueves, 1 de diciembre de 2011

    LA GUERRA EN CASA


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    Alejandro Sicairos   
    Miércoles 30 de noviembre de 2011, tomado del semanario riodoce.com
    Culiacán amaneció en llamas el miércoles, pero el fuego, el de la pólvora y el que calcinó a 16 personas, corrió por todo el estado. Una llamarada que el Gobierno no pudo apagar y que igual calcinó toda esperanza por la seguridad pública porque por encima de los restos de las 24 víctimas afloraron dos verdades: una, los grupos rivales al cártel de Sinaloa entraron a Culiacán para darles la guerra en su propia casa, lo cual no ocurría desde 2008, y dos, Mario López Valdez y sus colaboradores se encuentran apanicados, pues han sacado a sus hijos de la zona de guerra.
    Tuvo que ocurrir la siniestra incineración de 16 cuerpos, el miércoles 23 de noviembre, y hubo de llegarle información al Gobierno del Estado de que un grupo criminal ajeno penetró la capital del estado, antes fortaleza del cártel de Sinaloa, para que el gobernador Mario López Valdez decidiera retirarle el veto policiaco a Culiacán y ordenara la incursión de 120 elementos del Grupo Élite.

    Culiacán, municipio gobernado por un alcalde (Héctor Melesio Cuen Ojeda) que no es del mismo grupo político al que llevó al poder a López Valdez, había padecido durante ocho meses la ausencia de la Policía Estatal Especial creada para combatir al crimen organizado.

    Hasta que en la primera semana de este mes, vía Inteligencia Militar, llegaron informes al despacho de Malova en el sentido de que células delictivas que no habían cobrado fuerza en el centro del estado lograron introducir numerosos comandos de sicarios al territorio controlado por la organización liderada por Joaquín el Chapo Guzmán e Ismael el Mayo Zambada.

    De acuerdo con la información que dispone el Gobierno estatal, se trata del grupo los Zetas, que desde mediados del año lucha por violentar la plaza en alianza con los Beltrán Leyva, que han establecido sus centros operativos en Ahome y Guasave, y los Carrillo Fuentes, que operan parcialmente en Navolato, Angostura y Salvador Alvarado.

    Algunas células de los Zetas, por su parte, habían tomado como foco de operaciones el sur de Sinaloa y su aparente presencia se especuló en Culiacán el 2 de julio de 2011, cuando los restos de dos cuerpos decapitados fueron arrojados en la escalinata poniente de Palacio de Gobierno.

    La sospecha del Ejército respecto “a la presencia en Culiacán de un numeroso grupo de Zetas” fue sustentada a raíz de que el pasado 4 de noviembre un comando del narco asesinó a ocho personas en una cancha de volibol en la colonia Pemex.

    Aunque no especifica cuántos son, ni en qué zonas de Culiacán operan, la Novena Zona Militar, en coordinación con el Grupo Élite y las Bases de Operaciones Mixtas Urbanas instrumentó desde inicios de noviembre un cerco en las zonas limítrofes de la capital del estado tendiente a contener la entrada de más zetas. Sin embargo, lo que es el casco urbano de la capital no fue cubierto.

    El jueves de la semana pasada, en reacción por los 24 homicidios dolosos ocurridos un día antes, entre estos los 16 cadáveres calcinados, el gobernador confirmó que “todos sabemos que aquí opera el cártel del Pacífico y que hay otros cárteles o células locales que están aliadas con algo de Zetas, los Beltrán Leyva, los Carrillo, que están en la disputa”. “Se trata de grupos, mensajes que se mandan, que nadie es lo suficiente fuerte o blindado como para no sufrir penetraciones”, expresó.

    Sinaloa en alerta

    Bastó también la psicosis de terror que impuso la quema de 16 cadáveres —doce en la colonia Antonio Rosales y cuatro en el Desarrollo Urbano Tres Ríos— para que el mandatario diera la orden de que el Grupo Élite, concentrado en Mazatlán y Los Mochis, entrara a Culiacán.

    En la misma mañana de ese miércoles negro, horas después de sacudirse ante la peor embestida delictiva sufrida en el primer año del sexenio, Malova ordenó al secretario de Seguridad Pública, Francisco Manuel Córdova Celaya, el despliegue de más policías en la zona urbana y rural de Culiacán.

    El Gabinete de Seguridad se declaró en alerta y dispuso que los 18 alcaldes estuvieran atentos en sus municipios para detectar cualquier situación que signifique riesgos para la población. Deberán avisar de inmediato a la SSP para proceder a la coordinación de operativos.

    En Culiacán, ciudad desdeñada anteriormente en acciones de seguridad pública implementadas por policías estatales y federales, se procedió a movilizar a alrededor de 300 soldados que desde la tarde del mismo miércoles patrullan las zonas consideradas más conflictivas e instalan puntos de control en lugares estratégicos.

    En algunos casos, como en las sindicaturas de los municipios de Angostura, Salvador Alvarado y Guasave se “aconsejó” a los presidentes municipales que recomendaran a la población extremar precauciones. Una de las sugerencias es que eviten andar en las calles, carreteras y caminos más allá de las ocho de la noche.

    Trascendió que en la comunidad de Palmitas, municipio de Angostura, el comando que el lunes por la madrugada levantó ahí a tres policías preventivos, mismos que aparecieron incinerados en Culiacán al amanecer del miércoles, dejó un mensaje amenazando a los pobladores de correr la misma suerte si los encontraban por las noches fuera de sus casas.

    La sacudida violenta del miércoles puso a temblar a los sinaloenses. Incluso al Gobierno porque el 22 de noviembre, a raíz de que el periódico El Debate publicó que una hija de Gerardo Vargas Landeros, secretario general de Gobierno, había sido trasladada de Culiacán a Los Mochis en el helicóptero gubernamental, el gobernador dio a conocer que la delincuencia acecha a los funcionarios de su gabinete y los pone en situación vulnerable.

    Mario López Valdez reveló que sus hijos se han ido de Sinaloa, “no están aquí, tienen rato fuera”, agregó. Luego afirmó que “hay señales, informaciones, conversaciones de que cuando se detiene a alguien importante, tratan de atentar contra representantes del Poder Ejecutivo del estado”.

    Enseguida el secretario Vargas Landeros declaró que también envió a sus hijos fuera de Sinaloa debido a que él y su familia han sido amenazados y que se han registrado intentos de extorsión en su contra. “Cuando hemos detenido a gente importante para ellos (los delincuentes) han tratado de intercambiar a nuestros hijos por las gentes que estamos encarcelando”.

    En esa atmósfera de zozobra, los dirigentes de sectores productivos y de organismos ciudadanos alzaron la voz en demanda de medidas más enérgicas de parte del gobierno de López Valdez. Mercedes Murillo de Esquer, presidenta del Frente Cívico Sinaloense, deploró de nuevo el hecho de que los criminales se paseen por la ciudad sin que nadie los vea, haciendo lo que quieren y sometan a la gente a estados de terror.

    En el mismo ambiente de miedo, el jueves se ordenó en diferentes escuelas públicas que reforzaran labores de seguridad interna con tal de prevenir la presencia de delincuentes que buscarían atacar a grupos numerosos de personas para “calentar la plaza” en Culiacán.

    Capital vulnerada

    Pese a ser la ciudad que registra mayor índice delictivo en Sinaloa —aquí se ha cometido el 40 por ciento de un total de mil 755 homicidios dolosos registrados en todo el estado del primero de enero al 24 de noviembre de 2011— la presencia de agentes estatales y federales reporta un repliegue, a diferencia de urbes como Mazatlán, Los Mochis y Guasave, que desde marzo de 2011 han tenido el despliegue de elementos del Grupo Élite, Policía Federal y Ejército.

    De acuerdo con la información que la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado entregó al Congreso local, en Mazatlán, donde el Grupo Élite fue destacamentado desde su creación, el robo de vehículos bajó del 2010 al 2011 un 40 por ciento, el homicidio doloso se abatió un 21 por ciento, el robo a casa habitación se redujo en 31 por ciento y el robo bancario descendió en 83 por ciento.

    En Ahome, que también ha recibido atención especial del gobierno de Malova, el informe de la SSP destaca que el índice delictivo ha bajado un 26 por ciento.

    En cambio en Culiacán, donde el Grupo Élite no había entrado sino que lo hizo a partir del “miércoles negro”, la dependencia estatal reporta que los delitos de alto impacto han aumentado en 44 por ciento, el robo en comercios creció al 138 por ciento y el robo de vehículos subió 38 por ciento.

    Aun cuando la capital sinaloense vive en las semanas recientes una situación de violencia extrema, tampoco López Valdez ha solicitado la intervención del Gobierno federal para que efectúe operativos como los que realiza en Chihuahua, Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León. Ha dicho que puede solo con el problema.

    —Cuando ustedes dicen que pueden solos con el problema de la delincuencia, sobre todo los delitos de alto impacto, ¿a qué se refieren? —se le preguntó a Gerardo Vargas Landeros (entrevista publicada en la edición 460 de Ríodoce).
    —Lo que pasa es que se ha dicho que por qué no se declara a Sinaloa como un Sinaloa Segurocon el programa federal, es decir, que vengan e invadan las fuerzas federales al estado y nosotros decimos que no, no consideramos todavía que estamos rebasados por la delincuencia —respondió.

    Al seno de la LX Legislatura local también el Gobierno del Estado había sido cuestionado por la postura de Malova, insistente en que puede solo contra los grupos del crimen organizado. El 7 de noviembre, el diputado Miguel Calderón Quevedo, presidente de la Comisión de Seguridad Pública, preguntó a Francisco Manuel Córdova Celaya, secretario de Seguridad Pública: “¿En realidad podemos solos?, ¿en realidad, si es así la premisa de que los sinaloenses podemos solos, eso quiere decir entonces que Ahome puede solo, que Mazatlán puede solo?”.

    Córdova Celaya le respondió que “el comentario del señor gobernador ha ido en el sentido de que no vamos a esperar a que la Federación actúe… en las administraciones pasadas vimos que le echábamos la culpa a la Federación, decíamos, es una guerra entre capos grandes, guerra entre grupos grandes, y el estado no puede con el paquete y el estado no puede sacar adelante esto, que venga el Ejército, que venga la Marina, que venga la PFP, que venga la PGR y que limpien casas… ya vimos que no han llegado… entonces no nos podemos dar el lujo de decir: ¿sabes qué?, vamos esperando a que llegue la Federación, tenemos que actuar como estado, como municipios y sacar adelante esta tarea; la gente no quiere saber que es un problema federal, la gente sabe que le está afectando la calidad de vida y ya están hartos, como lo estamos todos; yo pienso que podemos solos si nos agarramos de la mano sociedad y Gobierno”.

    “Aquí hay de dos sopas, seguir lamentándonos diciendo, estamos superados y es problema de la Federación o agarrar el toro por los cuernos y buscar los mejores hombres y mujeres que defiendan a Sinaloa. Los sinaloenses van a tener que defender Sinaloa, la Federación no lo va hacer, la Federación se va a ir a donde ellos estén viendo que es la necesidad apremiante del momento, encuentran muertos acá se arrancan para allá…”, remató Córdova.

    Sin embargo, las circunstancias dieron un vuelco inesperado. El Grupo Élite, el Ejército y la Policía Federal recibieron la orden de concentrarse en Culiacán al contarse con información castrense que alertaba sobre el “calentamiento” de una plaza que durante diez meses no ameritó la atención del Gobierno.


    La policía especial de Malova dejó indefenso a Culiacán

    Repliegue élite

    El diputado Luis Cárdenas Fonseca, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación del Congreso del Estado, fue directo en su señalamiento: “No quisiera, me niego a hacer caso de lo que dicen los observadores internacionales, de que el ejercicio, o mejor dicho, la estrategia del combate al fenómeno delincuencial está direccionada en Sinaloa en contra de unos y omitiendo a otros”.

    Sucedió el 7 de noviembre cuando el secretario de Seguridad Pública, Francisco Manuel Córdova Celaya, compareció en reunión privada ante el Congreso del Estado. El funcionario llegó con la espada desenvainada contra el municipio de Culiacán.

    —¿Si en Culiacán tiene usted el mayor señalamiento de comisión de delitos, por qué no entrar a Culiacán con esa contundencia? —preguntó Cárdenas.
    —Nunca hemos dejado de la mano a Culiacán, desde enero… hemos tratado de no desproteger Culiacán… y golpeándonos o apuntando el dedo no vamos a lograrlo —respondió Córdova Celaya.

    El secretario llevaba al Congreso una justificación del porqué siendo Culiacán la ciudad más violenta de Sinaloa, la presencia del Grupo Élite era nula. “Los delitos se nos han ido al cielo en Culiacán”, reconoció.

    Manifestó que hubo un periodo de seis o siete meses donde se congeló la Policía Municipal, “algo pasó en Culiacán y no progresaba (sic) la Policía ni para atrás ni para adelante, con la entrada de Ontiveros Salas, el nuevo secretario de Seguridad Pública, pensamos que podemos hacer cosas interesantes en Culiacán”.

    Agregó: “Y lo digo con toda sinceridad y no es algo que no se lo he comentado al maestro Cuen y al secretario (Ontiveros Salas), se esperaron siete meses para actuar, siete meses, el problema lo vimos en enero en la primera reunión que tuvimos, pero por razones que no entendemos se esperaron siete meses para tomar cartas en el asunto y cambiar el rumbo en la que iba operando la Policía Municipal”.

    Advirtió que “si no le entra la Policía Municipal de Culiacán a estos delitos, no vamos a poder bajar el índice delictivo, así de sencillo, yo tuviera que tener unos mil policías dedicados a Culiacán para poder sustituir a la Policía Municipal, y eso en este momento es una tarea, y yo veo casi imposible cumplir”.

    Incluso pidió “los buenos oficios” de los diputados para acercarse al gobierno de Héctor Melesio Cuen Ojeda, “para que nos ayuden acercarnos a esas autoridades municipales, donde podamos agarrarnos más de la mano y poder trabajar en una misma dirección, necesitamos eso, necesitamos acercarnos y trabajar de la mano con la autoridad municipal, y la autoridad municipal también tiene que hacer de lo suyo”.

    Expuso que Cuen Ojeda le pide que meta a Culiacán a 150 elementos del Grupo Élite para apoyar a los mil 500 policías municipales. “Óigame, usted dígame si mis comentarios están equivocados, porqué me pide el maestro Cuen que me traiga 150 de mis policías para ayudar a sus mil 600”.

    Al final de la comparecencia, Córdova Celaya matizó. Reincidentemente había acusado al Gobierno de Culiacán de poca colaboración para atacar la inseguridad. “Yo estoy seguro que si le ayudamos al maestro Cuen, si le ayudamos a Ontiveros Salas, vamos a reducir los índices delictivos en Culiacán y vamos a tener un efecto muy positivo para el resto del estado. Pero también entiendo que si no lo hacemos, podemos limpiar los 17 municipios alrededor de Culiacán, pero si no limpiamos Culiacán vamos a seguir con ese impacto tan negativo para todo el estado”, dijo.