Mostrando entradas con la etiqueta militares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta militares. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de noviembre de 2016

Miente Heriberto Vega y Malova...


Como van a encontrar hombres armados si no se ponen a posar para que les tome fotos y los vea el pendejo, ellos estan en el monte y saben cuando van o porque les avisa o porque les vigilan y se esconden en el monte.  Pero nomas se van,  ellos son quien manda, asi nomas.
 Que vayan los medios vendidos, El debate entre ellos veran la clinica sin doctor y las escuelas sin alumnos y quien sabe si hasta sin maestros tambien son capaces de negarlo. En la Aguacaliente primaria, secundaria y preparatoria estan abandonadas porque no hay alumnos a quien dar clases.
Y si no hay hombres armados yo les pregunto a los hijos de la chingada lo mataron con caricias al muertito que aparecio por ahi? 
Medios vendidos podran decir eso que dice pero el sol y la realidad nos e ocultan eternamente.

Habitantes de rancherías en Choix huyen ante presencia de sicarios
Ramón Eduardo Ortiz León
Desde la tarde noche de ayer decenas de habitantes de la comunidad Agua Caliente dejaron casas, propiedades y negocios ante la presencia de comandos fuertemente armados que les invitaron a dejar la comunidad.
Y el dia de hoy nos informan que mas familias de la región han decidido también salirse de  otras comunidades como son El zataque, La tuna, El aguaje, El garabato y Conicari entre otras, las personas que abandonan se han acercado a la cabecera municipal y otros ranchos que no se ven amenazadas en lo inmediato de un posible enfrentamiento entre los grupos que disputan el control de la zona.
Nos informan también que en la comunidad Agua caliente de Baca desde ayer se suspendieron las clases en la preparatoria, secundaria, primaria y jardín de niños ya que no  hay jóvenes y niños a quien darle clases pues la mayoría de las familias desde ayer se salieron, algunas se fueron al Pueblo de Baca, otros a El reparo y la cabecera municipal arrimándose a parientes o amigos en tanto esta situación se resuelve.
De acuerdo al información en poder de este reportero el día de ayer un convoy de dos camionetas repletas de hombres armados vestidos como militares en activo llegaron al rancho y anduvieron invadiendo casas y negocios en busca de personas que traen en su lista  pero sin molestara las personas que trabajan y hacen su vida realizando actividades licitas.
Incluso los sicarios al llegar a negocios de abarrotes pagaron su consumo diciendo quien iba al frente del grupo que no buscaban afectar a nadie ni robar que ellos iban a lo que iban y nada mas sin pretender dañar a personas ajenas a su propósito-
En este momento la situación en esa sindicatura es de temor y alarma, se desconoce el numero de habitantes que han huido per según el ultimo censo de población y vivienda en 2010.
 La población total de Agua Caliente de Baca es de 377 personas y 94 las viviendas habitadas.
Mientras que Choix el municipio su población total es de 32 mil 784 habitantes, esta ubicado al norte de Sinaloa y colinda Al sur Sinaloa; al suroeste El Fuerte, y al oeste Alamos, en el estado de Sonora. En el estado de Chihuahua, al norte Urique; al este Morelos; al norte Guazapares; al norte Chínipas, y al noreste Batopilas, de ahí su importancia estratégica para los grupos delincuenciales que quieren el control de la zona.
Asimismo Agua caliente de Baca es punto de paso y confluencia de y hacia la sierra colindnte con Alamos y Chinipas.
Sobre esta situación un colaborador y aogo personal el Licenciado Guadalupe Espinoza intento comunicarse con el director de seguridad publica  municipal Jose Heriberto Vega Guevara siendo informado de que no encontraba en ese momento pues realizaba un rondin en una patrulla por la ciudad.
En todas  partes pudo andar menos donde se le necesita.
De momento y ante la falta de información oficial esta es la situación.

Finalmente quiero precisar que un amigo me envio un correo que dice textualmente Ey wey me acaban de hablar de Sinaloa q ya no publiques nada por que andan preguntando por ti,  ´por lo tanto lo dejo aquí como constancia de ello, su no,bre lo omito por su seguridad, no la mia que finalmente son riesgos del trabajo que hacemos.

sábado, 27 de agosto de 2016

Asesinan a presunto sobrino de El Mayo Zambada en Sinaloa

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dos hombres de entre 20 y 30 años de edad, uno de ellos identificado como Geovani Parra Zambada y supuesto sobrino de Ismael El MayoZambada, fueron acribillados este viernes con rifles AK47 en bulevar El Dorado en la Colonia Las Quintas, de Culiacán, Sinaloa.
De acuerdo con Riodoce, los dos hombres conducían un automóvil Acura blanco con placas de Jalisco, y cuando circulaban alrededor de las 13:30 horas por la vialidad que comunica con la Isla Musala, de norte a sur, fueron interceptados por otra unidad desde la que les dispararon.
Los jóvenes intentaron ponerse a salvo y aceleraron la marcha, pero en su huida se impactaron contra un vehículo que esperaba la luz verde del semáforo. Ahí fueron alcanzados por los atacantes.
Al parecer las víctimas descendieron de la unidad para correr entre el tráfico del lugar, pero fueron alcanzados por las balas y quedaron tendidos a un costado del auto en que viajaban.
Uno de los hoy occisos vestía pantalón de mezclilla, playera azul y tenis del mismo color, y el otro pantalón negro de mezclilla y playera tipo polo a rayas moradas, café y blanco.
En el lugar fueron hallados decenas de casquillos calibre 7.62 por 79 para fusil AK47, que aseguraron los peritos investigadores.

Testigos que llegaron al lugar de los hechos sacaron documentos personales de los ejecutados y al menos dos armas cortas

martes, 16 de agosto de 2016

Hijo del Chapo entre los levantados en Vallarta

Familiares de El Chapo confirman plagio de su hijo Iván en Vallarta
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Familiares de Joaquín Guzmán Loera El Chapo, líder del Cártel de Sinaloa y quien se encuentra preso en el Cefereso No. 9 de Ciudad Juárez, Chihuahua, confirmaron este martes que Iván Archivaldo Guzmán Salazar, de 36 años, hijo del capo, fue “levantado” junto con el grupo de hombres que fueron sacados del restaurante La Leche de Puerto Vallarta, Jalisco, la madrugada del lunes pasado.
De acuerdo con la información obtenida por esta agencia, entre los otros seis desaparecidos se encuentra José Manuel Díaz Burgos, de entre 24 y 25 años, primo de Guzmán Salazar e hijo de Emilio Díaz Guzmán. De acuerdo con la versión del familiar consultado, la hermana de José Manuel logró escapar del lugar y alertó a la familia de lo que había ocurrido la misma madrugada del lunes.
Según esa versión, el grupo de hombres y mujeres se habían reunido en el popular restaurante para celebrar la despedida de soltera de una de las mujeres que acudió al festejo. Y se confirmó que ninguna de ellas fue plagiada. La Leche es un restaurante muy conocido en Puerto Vallarta, regularmente frecuentado por políticos, artistas, gente del jet set y turistas.
Iván Archivaldo Guzmán Salazar, a quien desde el 2012 el gobierno de Estados Unidos acusa de ser parte de la red criminal del Cártel de Sinaloa, es uno de los hijos procreados por El Chapo Guzmán con su primera esposa, Alejandrina Salazar. Desde que Guzmán Loera fue detenido en 1993 su esposa y sus cuatro hijos –César, Iván, Gisele y Alfredo Guzmán Salazar– radican en Guadalajara, Jalisco.
De acuerdo con información de inteligencia del gobierno de México, desde hace años Puerto Vallarta es considerado una plaza controlada por el Cártel de Sinaloa.
El familiar, quien pidió guardar el anonimato ya que la familia se ha mantenido en silencio, señala que al interior del clan de Guzmán Loera se piensa que este evento está relacionado con el ataque perpetrado el 11 de junio pasado a la casa de Consuelo Loera, la madre de El Chapo en la ranchería de La Tuna, en Badiraguato, Sinaloa.
En esa ocasión, familiares de Guzmán Loera afirmaron al semanario Proceso que detrás del ataque a La Tuna estuvo directamente Alfredo Beltrán Guzmán, sobrino de El Chapo e hijo de Alfredo Beltrán Leyva (Proceso 2069).
Sin embargo, fuentes gubernamentales vincularon a exlíder del Cártel de Guadalajara, Rafael Caro Quintero, prófugo de la justicia, en ese ataque y en el supuesto inicio de una guerra contra el Cártel de Sinaloa.
En julio pasado, en entrevista exclusiva con Proceso, Caro Quintero afirmó que él ya no estaba en el negocio de las drogas y que no tenía ninguna guerra con nadie (edición 2073).
Es más, añadió que él y El Chapo son amigos desde hace muchos años y que cuando él fue liberado en agosto de 2013 por órdenes de un tribunal, el líder del Cártel de Sinaloa le hizo una visita amistosa y quedaron en buenos términos.
“Estamos desesperados…los están buscando en Nayarit”, dijo la fuente consultada.
Apro pudo confirmar con fuentes del gobierno de Jalisco que entre los plagiados sí está Iván Archivaldo, uno de los hijos mayores de Joaquín Guzmán Loera.


domingo, 17 de abril de 2016

Balacera y sangre el día en que cayó “El Ceja Güera”

Hoy se cumplen 25 años en que fue detenido uno de los capos más famosos de Sinaloa, justo cuando acudió a comprar una carriola para su hijo en el centro de la ciudad


Balacera y sangre el día en que cayó “El Ceja Güe
Los Mochis, Sinaloa.- Eran las 16:45 horas del 17 de abril de 1991 cuando agentes de Seguridad y Protección Bancaria que patrullaban por la calle Leyva y callejón Pino Suárez, en la colonia Centro, se dieron cuenta de que en la camioneta Dodge Prospector de color rojo, con franjas gris a los costados y placas sonorenses, había sujetos armados. La alerta no se hizo esperar y en un abrir y cerrar de ojos los refuerzos ya estaban en camino.
LA BALACERA.
Un agente se aproximó a los hombres de la Dodge colorada y les pidió que se identificaran. Uno de ellos, que traía una pistola 9 milímetros fajada a la cintura, le contestó que era José Loera Chaparro, agente de la Policía Judicial del Estado en Mocorito. No conforme con la respuesta, el oficial le exigió que le mostrara su identificación.
El ambiente se puso tenso. Cuando interactuaban, uno de los agentes descubrió tres rifles de alto poder, los cuales estaban siendo cubiertos por una cobija; apenas los vio se armó la balacera. Un agente tomó dos de los tres AK-47 y salió a como pudo de la zona.
La balas empezaron a sonar en el centro de la ciudad. Tres patrullas fueron rafagueadas y para fortuna de los hombres de seguridad y protección bancaria, los refuerzos llegaron. En la refriega un agente de la Policía resultó herido, al igual que uno de los tripulantes de la camioneta roja, el cual quedó tendido junto a la camioneta bañado en sangre y con una granada de fragmentación en la mano, lista para usarse.

CAYÓ EL CAPO.
Minutos después del tiroteo los agentes tomaron el control de la situación y detuvieron a los sujetos armados. En la investigación se supo que José Loera Chaparro no era agente de la Policía Judicial de Mocorito, su verdadero nombre era Miguel Ángel Beltrán Lugo, mejor conocido como “El Ceja Güera”.
La  noticia de la captura de uno de los capos más buscados corrió como pólvora. Durante más de una década “El Ceja Güera” traía en jaque a policías municipales, estatales y federales; sin embargo, había sido detenido. Su captura ocurrió cuando acudió a comprar una carriola para su hijo en la antigua tienda llamada Import-Club.
“NI MODO, ME DETUVIERON Y QUÉ QUIEREN QUE HAGA... ACEPTO QUE LA PERDÍ”, DIJO “EL CEJA GÜERA” TRAS SU DETENCIÓN.
Miguel Ángel Beltrán Lugo enfrentó cargos por homicidio, robos violentos y otros delitos.

martes, 12 de abril de 2016

Resurge baño de sangre en Los Mochis: matan a dos muchachos y se llevan a un tercero

Los Mochis, Sinaloa.- Desconocidos asesinaron a dos jóvenes, en una populosa colonia del sur de la ciudad, y al norte, privaron de la libertad a un tercero, durante la madrugada de este lunes.
La Policía Municipal y la Coordinación de la Policía Ministerial del Estado han sido incapaces de frenar la ola de asesinatos que se han registrado en la ciudad, y cuyos autores escapan con facilidad. Los archivos demuestran cuatro ejecutados en dos semanas
El nuevo atentado fue perpetrado esta madrugada de lunes en la calle Ignacio Commonfort entre las calles Belisario Domínguez y Juan Aldama, a poco más de cinco cuadras de la sede de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito del Municipio de Ahome.
En el lugar fueron asesinados con rifles de alto poder y con disparos en la cabeza los jóvenes, quienes quedaron en el pavimento a un costado de un auto Volkswaguen, tipo Jetta, modelo 2013, de color blanco.
Ellos fueron identificados como César Martín Martínez Román, con residencia en el infonavit Mochicahui y José Carlos Gaxiola Valdez, quien residía en la colonia Anáhuac.
En el lugar, la policía recogió cascajos para fusil de alto poder conocidos como AK-47.
En tanto, en la colonia José Ángel Espinoza “Ferrusquilla”, la policía dio cuenta de la privación de la libertad de un civil.
Los residentes lo identificaron como Fernando, conocido por el apodo de “El Pájaro”.
En el lugar de los hechos se levantaron nueve cascajos para fusil “cuerno de chivo”.
El suceso ocurrió en la esquina de las calles Lola Beltrán y Enrique Patrón de Rueda.
A la policía le pasó desapercibido el caos.

domingo, 10 de abril de 2016

Le gustó, entró a su casa en Culiacán y se la llevó

Por Redacción / Sin Embargo
La agresión ocurrió el viernes a las 21:00 horas, cuando el hombre bajó de una camioneta con placas de Sonora, forcejeó con la joven en su casa, ubicada en la colonia El Barrio, y se la llevó, sin que se tenga hasta el momento razón de su paradero.
El hombre que secuestro a Flor Quintero no tiene ninguna relación, sólo la de ser vecinos, según dicen los padres de la desaparecida.
Una joven de 17 años, de nombre Flor Quintero, desapareció el sábado por la noche, luego de que un hombre de 33 años entró a su casa con una pistola y por la fuerza se la llevó, de acuerdo con el relato de la familia.
“Es un hombre que llegó, y porque le gustó se la llevó, llegó a punta de pistola, y así como si nada”, dijo la madre de la joven, María del Carmen Estrada.
La agresión ocurrió el viernes a las 21:00 horas, cuando el hombre bajó de una camioneta con placas de Sonora, forcejeó con la joven en su casa, ubicada en la colonia El Barrio, y se la llevó, sin que se tenga hasta el momento razón de su paradero.
-¿Usted conoce al hombre?
-Sí lo conozco, vive cerca de aquí.
-¿Ya había tenido algún acercamiento?
-No, nunca se había acercado y mi hija no le había hecho nada, nomás llegó y se la llevó, así como si nada.
Sólo en esta semana, se registraron dos casos de violencia contra mujeres, el primero ocurrió el jueves, mientras una joven fue “levantada” por un hombre en la Facultad de Medicina de la UAS.
Horas más tarde fue localizada y se identificó al hombre como su pareja sentimental, quien actualmente está bajo un proceso judicial después de que se interpuso una denuncia por violencia familiar.
En el caso de Flor Quintero, el hombre, conforme al relato de los familiares, no tiene ninguna relación, sólo la de ser vecinos.


La denuncia ya fue interpuesta ante el Ministerio Público, que inició una investigación a través de la Agencia de Desapariciones Forzadas.

martes, 5 de abril de 2016

“El Güero” Palma será liberado en junio, asegura el BOP


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con una sentencia de 16 años de cárcel y sólo nueve cumplidos, Jesús Héctor Palma Salazar, “El Güero” Palma, uno de los socios de Joaquín El Chapo Guzmán, será liberado el próximo 11 de junio, según el Buró de Prisiones de Estados Unidos (BOP, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con el sitio electrónico de las prisiones federales del país del norte, “El Güero” Palma, de 55 años de edad, está recluido en la prisión de alta seguridad de Atwater, California, con el número de registro 56442-179.
El exoperador del cártel de Sinaloa –considerado en su momento uno de los capos más violentos y sanguinarios– será liberado vía “tiempo de buena conducta”, lo cual no significa buen comportamiento, sino una política de liberación, destacó la cadena Fusión, subsidiaria de Univisión.
En la década de los 90, Palma Salazar y Joaquín Guzmán, preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano, Estado de México, disputaron una guerra contra los hermanos Arellano Félix, del Cártel de Tijuana, por el mercado del narcotráfico.
En 2007, 12 años después de ser capturado en Jalisco, “El Güero” Palma fue extraditado a Estados Unidos, donde recibió una condena de 16 años de prisión por narcotráfico.

sábado, 26 de marzo de 2016

Balacera en El Pichol, Choix deja dos muertos


El enfrentamiento sucedió después de una discusión

Dos muertos en el enfrentamiento.Foto:temática.
Choix, Sinaloa.- La tarde del jueves se reportó un enfrentamiento a balazos entre civiles donde se informó que dos hombres murieron.
Los primeros reportes indican que los hechos ocurrieron en la comunidad El Pichol, Choix. Los hombres discutieron, luego sacaron sus armas y dispararon.
Una persona quedó sin vida en el lugar del hecho, mientras que otra fue trasladada al hospital, pero murió antes de llegar al nosocomio.
Hasta el momento se desconoce la identidad de las víctimas.No se ha reportada ninguna persona detenida.
Debido a la lejanía del lugar las autoridades municipales, estatales y Ejército se trasladaron al sitio hasta la mañana de hoy, para realizar las investigaciones.

lunes, 27 de febrero de 2012

ATACAN AL “VIRUS”, antrax


PDFImprimirE-Mail
Redacción   
Lunes 27 de febrero de 2012
Siempre han gravitado sobre Culiacán las sombras de la guerra. Desde hace casi cuatro años, cuando pasó a convertirse en una de las ciudades más violentas del mundo, con índices de homicidios en México solo superados por Ciudad Juárez, Chihuahua, la capital de Sinaloa vive en la zozobra constante, con ritmos de vida esquizofrénicos y encierros familiares involuntarios. Las calles se han dejado a los sicarios. A unos y otros y su guerra demente. Ahora las bajas más notables son de los Ántrax.
Fue en la colonia Guadalupe Victoria, Culiacán, Sinaloa, México… una zona infestada de gatilleros del cártel de Sinaloa.

Apenas pasaba el mediodía cuando el Passat blindado entró por la calle Fray Gerónimo de Mendieta. Dio vuelta por la calle Abelardo L. Medina, con rumbo norte y justo a unos metros se encontraba un grupo de jóvenes platicando. Placas sobrepuestas VLU-9513 de Sinaloa, color blanco. Cuando el auto se detuvo ya se estaban abriendo sus cuatro puertas vomitando hombres armados que empezaron a disparar. Los jóvenes corrieron en estampida, pero todos, salvo uno, fueron acribillados.

Se escucharon primero dos ráfagas de AK-47. Luego varios disparos de pistola de diferentes calibres. Ataque y defensa. Luego una o dos ráfagas más. Fueron segundos de polvo y pólvora. Uno de los atacantes no alcanzó a salir del auto y quedó con un pie en el estribo. Traía una pechera, caída de su mano, una funda con su cargador. Uno de los jóvenes, en la defensa, lo había eliminado.

Los mirones se escondieron desde los primeros disparos. El sobreviviente, que desde esa mañana trascendió, le dicen el Mele, se escondió y pidió ayuda. Cuando solo quedaron los cuerpos tendidos sobre el pedregal, los curiosos empezaron a asomarse. Pero volvieron a sus escondites. Hombres a bordo de vehículos blindados llegaron por el Mele, que había quedado herido. Ya que se retiraron y despejada la polvareda, volvieron a salir de sus cuevas para contar los muertos. Había cuatro hombres tirados, uno en la acera poniente, al frente de una camioneta Frontier color rojo y tres a diferente distancia por el lado contrario.

A unos cuatro metros, por la calle Agustín Yáñez se paseaba despacio una camioneta Equinox color blanco. Iba y venía, midiendo el terreno, hasta que entró a la calle Abelardo L. Medina y se acercó al Passat. Dos hombres con fachada de pistoleros se bajaron. Uno de ellos, pistola en mano, se acercó para confirmar que el hombre que había quedado en la parte trasera del auto estuviera muerto. Se asomó con la pistola apuntándole y dijo: “Está bien muerto”. Su compañero, con un Nextel en la mano a la altura de la barbilla, comunicaba: “Falta uno, falta uno”.

En eso apareció en sentido contrario a ellos una patrulla de la Policía Municipal, de donde se bajó la comandante Martha Ávila. Al retirarse los hombres, pasaron por un lado de los agentes, se detuvieron e intercambiaron algunas palabras con ellos, diez, quince segundos. Luego desaparecieron.

Luego los policías procedieron a proteger el lugar “de los intrusos”, con intimidante cinta amarilla. Un anciano que se trasladaba en una bicicleta fue reprimido con furia por la comandante. “Voy a mi casa —le dijo él—, siempre paso por aquí”. “¡Por aquí no pasa nadie, retírese!”, le espetó amenazante, enfundada en un impecable uniforme azul.

Minutos después la zona se llenó de decenas de patrullas municipales, ministeriales, militares. Todos ahí, resguardando muertos y vehículos abandonados, en una película miles de veces vista en Sinaloa en los últimos años.

A dos cuadras del lugar, por la calle Jaime Torres Bodet, una camioneta Sierra, matrícula UB-00860 de Sinaloa, fue abandonada por los sicarios. Se encontró en el vehículo equipo táctico y cargadores de distintos calibres. Y allá también otro puñado de agentes y patrullas.

—¿Y quién está buscando a los gatilleros? —Preguntó Ríodoce a un oficial encapuchado.
—Nadie, compa, esos ya están bien encuevados —respondió con cierto enfado.

Un soldado que auxiliaba en el resguardo del lugar sin mover un músculo, solo miró de reojo, el rostro impávido.

Enferman los Ántrax

Desde los primeros reportes captados por los reporteros de las propias comunicaciones de la Policía, se especuló que los jóvenes agredidos, por lo menos algunos, pertenecían al grupo conocido en Culiacán como Los Ántrax, que, de acuerdo con información difundida por ellos mismos a través de las redes sociales, trabajan para el cártel de Sinaloa.

Luego la especulación se convirtió en certeza. Por el C-4 se manejaron los primeros nombres y apodos. “Adrián Antonio Núñez Gonzalez”, se decía. “El Roque”, se escuchaba. Y muy vagamente, un tal Mele. El Roque, empezó a decirse de boca en boca, era uno de los hombres más cercanos a Rodrigo Aréchiga Gamboa, conocido en el bajo mundo como el Chino Ántrax.

Nadie, oficialmente, confirmó la pertenencia criminal de los hombres asesinados, ni tampoco el grupo o cártel que perpetró el ataque. Mutis total en la Procuraduría de Justicia, solo encontraron antecedentes delincuenciales en uno de ellos, César Daniel Limón Amézquita, quien fue elemento de la Policía de 1989 a 1991 y tenía registros penales por robo. De ninguno de ellos se dio a conocer apodo “porque no fueron proporcionados por las familias… solo los nombres”, dijo una fuente de la PGJE.

Los otros que murieron fueron identificados como Ricardo Ontiveros Edeza, de 34 años de edad, Adrián Antonio Núñez González, de 27, Jesús Antonio Mendoza Vaal, de 24 y José de Jesús Sánchez Vidrio, de 27.

Limón Amézquita fue el hombre que quedó muerto en el Passat.

Polvos de la misma tierra

La baja más reciente de Los Ántrax, al menos de un prominente miembro de este grupo, es el de Francisco el Pancho Arce, asesinado la noche del lunes 31 de octubre en el Deportivo Jimmy Ruiz de la colonia Emiliano Zapata, cuando participaba en la final de una liga local de futbol.

Según la información de la Policía Ministerial, esa noche, poco después de las 22:16 horas, se disputaba la final de un torneo cuando al centro deportivo, ubicado por las calles José Vasconcelos y Fray Andrés Tello, ingresó un comando. Todos iban encapuchados.

Los hombres armados, después de ordenar a todos los presentes tirarse al suelo, acribillaron a Arce Rubio, delantero del equipo. El cuerpo quedó boca arriba en una esquina de la cancha.

Enseguida los fusiles apuntaron a Sergio Barajas Cháidez, quien cayó muerto a mitad del terreno de juego, cuando presuntamente trataba de escapar. Testigos informaron a la Policía que Barajas había estado en la banca durante el partido. Era el entrenador y hombre de confianza de Arce Rubio.

Los dos fueron sepultados en medio de aparatosos operativos armados, con ráfagas de cuernos y música de banda, mientras la policía y el Ejército Mexicano solo cuidaban que no hubiera “incidentes”. Uno, Pancho, el jefe, en Jardines del Humaya, y el otro en el panteón San Martín.

Era de dominio público, porque él mismo se encargó de divulgarlo, que Arce Rubio pertenecía a Los Ántrax. Tenía su cuenta en Facebook y su corrido, fotografías y lista de amigos.

Igual que ahora Adrián Antonio Núñez, el Roque, quien dejó huellas en la red con fotografías, corridos y videos, orgulloso miembro del “virus”, aunque la Procuraduría General de Justicia del Estado no mencione siquiera la existencia de este grupo.

Episodio oscuro

El primer golpe espectacular que sufrieron Los Ántrax se los propinó no un grupo rival, ni provino de ajustes internos, sino el Ejército mexicano, en hechos turbios que ocurrieron el 26 de mayo del 2011.

Fue cuando elementos del Ejército torturaron y mataron a Jesús Humberto Corona Guillén, el Chuve, Pedro Valenzuela Meza, el Pedrón, y a Franklin Olguín Velázquez, el Frankie.

Fotografías de todos ellos aparecieron en cuentas de Facebook y Metros, algunos de ellos, como el Frankie, armados con un AR-15 dorado en compañía de otros personajes, entre ellos Manuel Torres Félix, el Ondeado.

Nunca aclararon públicamente el Ejército ni la Procuraduría de Justicia los pormenores del hecho, pero los exámenes forenses, a los que Ríodoce tuvo acceso, dictaminaron que los tres recibieron golpes y torturas antes de ser ultimados a balazos con armas reglamentarias del Ejército, a pesar de que la versión oficial de la Sedena fue que “murieron abatidos en enfrentamiento” al sur de la ciudad, en un predio cerca de la carretera México-15.

Una imagen inconcebible captada en el lugar lo decía todo: el Pedrón tirado en el suelo y a su lado un descontinuado riflito .22 para cazar palomas.

Después de la calma, semana negra

La pesadilla de la semana pasada empezó la madrugada del miércoles, cuando la Policía encontró los cuerpos de tres jóvenes que horas previas habían sido levantados. El hallazgo fue a las 3:00 horas en la colonia Valles del Sol. Los jóvenes habían sido torturados y luego ejecutados con pistolas matapolicías a un costado del canal 7, cerca de la carretera Culiacán-Eldorado. Sus nombres: Cristian Adrián Báez, Julián Báez Vega y Miguel Ángel Cisneros, todos con edades alrededor de los 20 años.

Horas más tarde, a las 7:30 horas, el cuerpo de otro hombre, de entre 25 y 30 años, fue encontrado por el libramiento Benito Juárez La Costerita. Fue asesinado con una arma del mismo tipo.

Parecía una jornada normal en una de las ciudades más violentas del mundo. Pero pasaditas las 12 del día las alarmas se volvieron a escuchar. Por la colonia Guadalupe Victoria hay una balacera. El saldo: cinco hombres asesinados. Eran ántrax, se dijo. Luego se conocerían los detalles. Policías y periodistas estaban en el lugar cuando se reportó un ataque a balazos contra una pareja en la colonia Rubén Jaramillo. Un hombre atacó con un rifle AR-15 a Rocío Flores Gastélum, de 34 años, y a César Flores Torres, de 36.

Y el sol apenas empezaba a caer cuando se reportaron dos hombres muerto más, ahora en la sindicatura de Sanalona. Los ubicaron alrededor de las 15:30 horas.

Eso fue el miércoles 22. El jueves la violencia cimbró de nuevo la ciudad, cuando un comando asesinó al coordinador operativo de la Policía Ministerial del Estado y un hermano.

José Luis Ibarra Velázquez y su hermano Blas acababan de salir de unos consultorios cercanos a la calle Ramón Corona, muy cerca del diario Noroeste, cuando fueron atacados por un comando.

El comandante Lince cayó en el acto y su hermano quiso escapar pero solo avanzó unos metros para quedar tirado en el asfalto de un estacionamiento donde habían dejado su vehículo. Había oscurecido apenas.

Agentes municipales informaron a la prensa que a pesar de que pidieron ayuda, ninguno de los comandantes de la Dirección de la Policía Municipal se presentó al lugar.

Un poco más tarde, alrededor de las 21:00 horas, tres agentes de la Policía Municipal fueron víctimas de un ataque a balazos cuando patrullaban por la colonia Antonio Nakayama en la unidad número 1990 de la Secretaria de Seguridad Pública Municipal. Fueron heridos los oficiales Ramón Félix y Trinidad Rubio. Los hechos fueron, sobre la avenida Hilario Medina, esquina con bulevar de Las Torres.

Reacciona el Gobierno

Los hechos violentos que han tenido lugar, como el asesinato del comandante Lince de la Policía Ministerial y el ataque a dos policías municipales en Culiacán, son a causa de las acciones de las autoridades para combatir al crimen organizado, afirmó Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, director de la Policía Ministerial.

“No puede ser otra cosa. Hemos detenido a mucha gente peligrosa, hemos asegurado armamento y vehículos robados. Hemos detenido a secuestradores peligrosos que antes hacían lo que ellos querían y ahora ya no”, aseveró.

El jefe policiaco indicó que los delincuentes no quieren dar su brazo a torcer y por mucho tiempo han gozado en la impunidad, pero “nosotros no vamos a doblar las manos ni nos van a intimidar tampoco.

“Vamos a tener más atención con nuestros comandantes, más precauciones por este tipo de hechos. Sabemos desde el momento en que estamos trabajando los riesgos que corremos, pero vamos a seguir adelante”, manifestó.

Por otro lado, ante la queja de algunos agentes de la Policía Municipal que resguardaban la zona donde el comandante Lince cayó abatido la tarde del pasado jueves, Alfonso Carlos Ontiveros Salas, secretario de Seguridad Pública Municipal, manifestó que los agentes encargados de la vigilancia en el sector Centro cumplieron con sus funciones en tiempo y forma, pero el tráfico a la hora de los hechos les impidió atrapar a los responsables.

“Uno de los factores por los que no se dio con los responsables del atentado fue el tráfico, a esa hora es muy intenso, y otro el hecho de que, por la naturaleza de los hechos, no sabemos si había más gente esperando además de quienes perpetraron el asesinato, pero los agentes cumplieron con su deber”, indicó.

Sobre el mismo tema, el gobernador Mario López Valdez informó que se reforzará la vigilancia con una mayor presencia de elementos del Ejército en la entidad. La declaración del mandatario es reforzada con la decisión de la Secretaría de la Defensa Nacional consistente en enviar a Sinaloa tropas destacamentadas en Chiapas.

“Estamos enfrentando el reto y cumpliremos con nuestro compromiso de darle seguridad a la población. No estamos renunciando al compromiso que tenemos”, reiteró el mandatario estatal.

López Valdez manifestó que la delincuencia organizada pretende presionar a los gobiernos federal y estatal para que se retire a la Policía Estatal y a la Ministerial de Navolato y que se suspenda la operación del Grupo Élite de las acciones que realiza, porque cada vez están más acotados en su operatividad.

Por su parte, el alcalde Aarón Rivas Loaiza pidió a los delincuentes que han cometido actos de violencia durante los últimos días que “se vayan de la ciudad”.

Ante los 15 homicidios que se registraron durante el miércoles y el jueves, el presidente municipal informó que el titular de la SSP municipal está sosteniendo reuniones con el procurador general de Justicia, Marco Antonio Higuera Gómez, para redefinir la estrategia de seguridad que hasta el momento se tenía en Culiacán.


Los Ántrax en sus corridos…

Pancho Arce

Entre pancho y pancho se hace un alboroto
pero este pancho no ocupa de otro
dice el joven yo solito les atoro
me gustó esta vida me aguanto y ni modo

Roque:

Antes de eso había balazos
contra un joven disparaban
no traía carro blindado
ni gente que lo apoyara
eran 15 contra un hombre
que solo traía una escuadra
quisieron matar al Roke
Comandante de Los Ántrax

Frankie:


Si hace frío me protejo
y aunque esté caliente salgo
si algún día he de morir
para qué me cuido tanto
si por nombre llevo Frankie
para qué la hago de pancho.

Chuve:

Los corridos son pa’hombres
y el nombre se le reserva
entre lluvia de metrallas
el valiente se respeta
Vicente trae de esa gente
para estar firme en la meta

lunes, 23 de enero de 2012

UNA RÁFAGA AL CORAZÓN


PDFImprimirE-Mail
Cayetano Osuna   
Lunes 23 de enero de 2012
Embisten con fuego y plomo a ferretería con el acrónimo de Malova

“Como indicios, quiero manifestarles que en la escena (del crimen) se aseguraron diez cascajos (sic) de arma de fuego y siete ojivas, posteriormente en un operativo implementado por la Policía Ministerial fue localizada y asegurada la motocicleta que utilizaron los autores materiales de este hecho criminal para retirarse de ese lugar, la cual cuenta con reporte de robo del 6 de enero de este año, robo que ocurrió en el puerto de Mazatlán”, dijo Marco Antonio Higuera Gómez, procurador general de Justicia del Estado.
No solo fue un tiro en el corazón empresarial del gobernador Mario López Valdez, sino la crítica de las armas de fuego a la estrategia de seguridad pública, el ataque perpetrado por dos sicarios el miércoles 18 de enero pasado en la ferretería Malova, ubicado en avenida Rafael Buelna y calle Michoacán número 14 de la colonia Sánchez Celis, que dejó un empleado muerto y otro herido de gravedad y el intento fallido de prender fuego al negocio ferretero.

“Si a las empresas del señor gobernador no respetan, ¿qué me puedo yo esperar?”, preguntó un empresario pesquero que vivió en calma tensa desde el lunes 16 de enero, cuando la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) presentó a los seis presuntos plagiarios de dos hijos de empresarios (pesquero uno, frutero otro) y un comerciante que fueron liberados el sábado 14 por la Unidad Especializada en el Delito de Secuestro y la Policía Ministerial del Estado, con la colaboración de la Policía Municipal y elementos del Ejército y la Marina.

De acuerdo con la información proporcionada ese 14 de enero por el titular de la PGJE, los seis detenidos (cuatro mujeres y dos hombres) reconocieron ser presuntos integrantes de una célula del grupo delictivo autonombrado los Beltrán Leyva.

En la conferencia de prensa ofrecida la tarde del 14 de enero en la Subprocuraduría Regional de Justicia en la zona sur, Gerardo Vargas Landeros, secretario general de Gobierno del Estado, evadió las preguntas directas de los periodistas sobre cuál habría sido el móvil del atentado criminal contra el negocio propiedad del jefe del Ejecutivo estatal, pero dio su postura sobre el “lamentable y cobarde atentado”.

“Ustedes están enterados de que a veces se han tenido algunos avances, que a veces hemos tenido temas qué lamentar (policías asesinados, civiles muertos en fuego cruzado y otras víctimas colaterales en esta guerra), de igual manera, lo que sí creemos no se vale, no es correcto, es atentar contra la vida de gente inocente, que no tiene qué ver con la lucha que se está llevando a cabo contra la delincuencia por parte de las corporaciones y diversas instituciones de Gobierno”, enfatizó.

Marco Antonio Higuera Gómez, procurador de Justicia del Estado, también respondió “entre las ramas” a las preguntas “redundantes” de los reporteros en el sentido de si la agresión a la empresa ferretera Malova fue un ataque directo motivado como una reacción violenta del grupo delictivo autodenominado los Beltrán Leyva.

—¿Ustedes ven (este hecho criminal) como un atentado contra el gobernador? —se le preguntó a Higuera Gómez.

—Yo creo que mientras no logremos ubicar a las personas responsables sería prematuro hacer un juicio o juzgar de esa manera.

—La empresa ferretería 
Malova, ¿ya había tenido amenazas antes del hecho que se registró o fue de manera inesperada?
—No, no tenemos nosotros antecedentes ni registro de ningún otro hecho anterior ni se nos había denunciado.

—¿Una de las principales líneas de investigación será la detención de los secuestradores (presentados el pasado lunes 16 de enero)?
—Yo creo que la línea de investigación nos la reservamos, lo único que les decimos que tenemos claro a donde vamos, que tenemos datos que nos llevan a un rumbo claro para trabajar en esta investigación y el compromiso que es como todos los hechos donde se afecta gente inocente, trabajar para resolverlo.

—¿Pero sí es una línea fuerte esa?
—No te lo puedo decir, porque no tenemos nosotros una ilación todavía con lo que tenemos de diligencias practicadas.

Pero los hechos criminales del 18 de enero hablan por sí solos, pues todo apunta a que el finado Jorge Luis Tirado Esquivel y su compañero que convalece en delicado estado de salud en una clínica del puerto, fueron víctimas colaterales del acrónimo comercial de la ferretera donde laboraban.

El alcalde Alejandro Higuera Osuna opinó sobre el atentado criminal, en conferencia de prensa: “No hay que ir a Harvard para saber cuál es el motivo, es muy sencillo, estamos deteniendo delincuentes, secuestradores, estamos poniendo un dique contra toda esa masa de delincuentes enemigos de la sociedad y la respuesta de ellos es de querer meternos miedo, pero bueno, los que andamos en este camino sabemos de los riesgos”.

“Cómo venderle a la sociedad —continuó— que un negocio del gobernador se quema, se echa bala para que la sociedad diga: ‘si eso le va a pasar al gobernador, qué nos va a pasar a nosotros’, pero no nos quedamos con las manos cruzadas”.

Plana mayor

La presencia de la plana mayor de Seguridad Pública para investigar la embestida criminal a la empresa ferretera Malova llamó la atención de los periodistas y la pregunta obligada recayó directamente en el fiscal sinaloense.

El cuestionamiento tenía su asidero en aquella carta célebre del exmilitar y exjefe de la Policía de Ahome, León Horacio Reyes, actualmente preso por cargos de delincuencia organizada, en la cárcel de máxima seguridad número cinco, en Veracruz, quien narró lo que le pidió el gobernador Mario López Valdez, cuando el hoy reo estaba de jefe de la Policía Preventiva (Ríodoce 466).

“Mayor (León Horacio Reyes), le encargo a mi familia, le encargo mis negocios, le encargo mi…”.

—¿Por qué tanto interés?, está la plana mayor de Seguridad por este hecho, cuando obviamente ocurren otros...
—Lo que sucede es que el titular del Ministerio Público es el procurador, yo creo que ha sido en esta administración donde se han dado situaciones sui generis o cosas que no se veían en otras administraciones, que el procurador tomara declaraciones, practicara diligencias, y en otra administración, se ha dado ese cambio que por eso asumimos el compromiso, es algo que podemos hacer y que se debe hacer, porque es el titular de la investigación y es el procurador quien delega en los ministerios públicos la libertad que la ley le otorga y que le otorga el artículo 21 constitucional. Pero no es algo que sea en este caso específico, se han hecho en otros. El procurador tiene ahorita como unos ocho asuntos encargados para trabajarlos, por la discrecionalidad, por la seguridad, más que nada son situaciones muy diferentes a algo específico.

El secretario de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros, para conjurar la pregunta incómoda que implicaba la posibilidad de que el jefe del Ejecutivo estatal, que el día de los hechos se encontraba en España promoviendo las bondades de Sinaloa y Mazatlán, habría “encargado su negocio, en el puerto” a la plana mayor del Gabinete, por su parte, atajó:

—Es costumbre nuestra, que el Gabinete de Seguridad atienda los problemas que se puedan estar presentando. Hay casos muy particulares que se han presentado en Los Mochis, en Culiacán, en Navolato, aquí en Mazatlán, que no es la primera vez que venimos todos en atención, con los señores presidentes municipales, de tal manera, cuando tenemos algunos delitos que creemos que amerita la presencia, aquí estamos, junto con los mandos federales, con el Ejército, con la Marina. Bueno, lo importante es que las decisiones se tomen al interior del Gabinete de Seguridad del Gobierno del Estado. Hay que acostumbrarse a que vean ustedes al Gabinete de Seguridad.

—¿El Gabinete atiende este caso (por ser la agredida la empresa del gobernador) o el interés de atender a todos los ciudadanos?
—Yo creo que nosotros tenemos la obligación de atender cualquier conflicto a cualquier ciudadano y a los negocios de cualquier empresario o de cualquier persona. Si bien es cierto que estamos en un lugar emblemático, para Sinaloa, como es el puerto de Mazatlán, donde lo que más pretendemos es establecer la tranquilidad y la armonía aquí en el puerto. Reitero, la intención de nosotros es estar con el señor presidente municipal, resolver los asuntos, lo más pronto posible, como así han tenido la mayoría de ellos de esta administración, en aquellos donde han tenido un gran impacto social y esperamos seguir así.

La presentación

La mañana del lunes 16 de enero el patio de las instalaciones de la Policía Ministerial del Estado en Mazatlán era insuficiente para exhibir los tres vehículos robados, el arsenal y equipo táctico decomisados a los seis presuntos secuestradores detenidos que el procurador Marco Antonio Higuera Gómez presentó ante los medios de comunicación electrónicos y escritos.

Ciertamente algunos empresarios mazatlecos habían aplaudido el trabajo de investigación e inteligencia de la Unidad Antisecuestros y de la PME, que había llevado a la liberación de los tres ciudadanos plagiados, porque calculaban que generaría tranquilidad y confianza en el “blindaje” en la seguridad pública previa a las próximas fiestas tradicionales de carnaval del puerto.

El fiscal sinaloense dijo: “Buenos días, quiero presentarles a una persona que ustedes ya conocen y lo identifican como Chuytoño, el director de la PME, Jesús Aguilar, quien me acompaña en esta reunión con ustedes, medios de comunicación, con el objeto de resaltar el interés del Gobierno de resaltar mecanismos para dar seguridad a la ciudad y puerto de Mazatlán que preocupados porque su actividad turística se reactive, fue el motivo por el cual en agosto del año pasado se vino a laborar un grupo especial de la Policía Ministerial y además se fortaleció la Unidad Especializada Antisecuestros, con el objeto de investigar y trabajar con inteligencia en diversos delitos de secuestros y homicidios que habían ocurrido y que se estaban registrando en esta zona sur del estado.

La Procuraduría General de Justicia informa que como resultado de un trabajo de investigación y de inteligencia efectuado por elementos por la UEA y de la Policía Ministerial y con el apoyo indudable de Marina y Ejército y de la Policía Municipal se realizó la detención en flagrancia delictiva el día 14 de enero de las siguientes personas: Luis Joel Moya Angulo, de apodo el Pingas, de 28 años, de edad, quien dio como domicilio en calle Comonfort número 311 poniente de la colonia Insurgentes de la ciudad de Los Mochis.

Jonhy Ahumada Araujo, de 19 años, con domicilio en calle Agustín Melgar, número 1928, fraccionamiento San Fernando, también de la ciudad de Los Mochis.

Lydi Zuni Sánchez Padilla, de 28 años, quien proporcionó como domicilio, Antonio Cuadras 1320, colonia Olímpica en Mazatlán.

Hilaria García Salazar, de 38 años, con domicilio en calle Pirul número 1310, fraccionamiento Los Ángeles, en Los Mochis, Sinaloa.

Rocío de Jesús Medina Parodi, de 36 años, quien dio como domicilio en calle Gabriel Leyva número 1234 sur, colonia Insurgentes, en la ciudad de Los Mochis, Sinaloa.

María de Jesús Venegas Montaño, de 21 años de edad, quien dio como domicilio calle México 70, número 1314, colonia Olímpica en la ciudad de Mazatlán, Sinaloa.

La detención de estas personas se realizó en el domicilio ubicado en Rafael García número 4-A de la colonia Independencia de esta ciudad de Mazatlán, derivado del trabajo de investigación e inteligencia llevado a cabo por elementos de la UEA y de la Policía Ministerial en el combate al secuestro”.

Los cargos


En sus declaraciones rendidas, enfatizó Higuera Gómez, ante el agente del Ministerio Público Especializado en el Delito de Secuestro, los detenidos reconocieron su participación en el secuestro de las personas que fueron liberadas y refieren que pertenecen a una célula delictiva que identifican de los Beltrán Leyva, debidamente organizada, donde hacen referencia a la estructura de cada uno de sus integrantes y su participación en los delitos de secuestro, homicidio y robo de vehículos.

Refieren igualmente los detenidos —añadió— las cantidades de dinero que cada uno de ellos recibía por su participación en esas actividades ilícitas, donde algunos de ellos participaban en los levantones, otros en la elaboración y compra de alimentos, otros en recoger el dinero entregado por los familiares de las víctimas, otros cuidando a las víctimas secuestradas y algunos reconociendo que privando de la vida a quienes se les ordenaba.

Los detenidos —dijo— dieron datos de cada uno de los integrantes de la célula delictiva a la que pertenecen y aceptaron su participación en seis secuestros en esta zona sur, en la cual aparecen como víctimas las tres personas que fueron liberadas y también otras personas, una de ellas secuestrada el 29 de septiembre del 2011, otro el 21 de junio de 2011 y otro el 30 de julio de 2011.

Además reconocieron —continuó— Luis Moya Angulo y Jonhy Ahumada Araujo su participación con otros delincuentes de la misma célula, en los homicidios de dos personas ocurridos en el Yonque identificado como El Cole, que está en El Venadillo, quienes en vida llevaban el nombre de Víctor Martínez Lara e Ignacio Martínez Macías.

También, señaló, reconocieron haber privado de la vida a dos personas en un negocio de lavado de autos, ubicado en la colonia Sánchez Celis, el día 7 de enero de 2012, y quienes respondían a los nombres de José Alfredo Eusquiano Fonseca y Rafael Morán Lizárraga.

E igualmente refieren, sostuvo, que la misma célula de la que forman parte, participó en el homicidio de Juan Ramón Tirado Páez, quien fue localizado por la calle Habal Cerritos, en el kilómetro 4, al norte, el día 29 de noviembre de 2011.

Los presuntos delincuentes, comentó, también estaban siendo investigados por su participación en los ataques a balazos de las instalaciones de C-4, (Centro de Control, Cómputo y Comando del Gobierno de Estado) contiguas a la PME, el 31 de diciembre de 2011.

El miércoles 18 de enero, dos días después de que habían presentado a los detenidos, dos sicarios llegaron en una motocicleta color azul oscuro que dejaron en la calle Michoacán, se introdujeron a la ferretería Malova y dispararon contra los dos empleados del negocio del gobernador del estado.

“Fueron dos personas del sexo masculino, quienes efectuaron disparos a quienes se encontraban laborando el personal, correspondiente al área de caja administrativa y mostrador”, informó el procurador.

Y antes de retirarse, sostuvo, rociaron el mostrador con gasolina encendiéndole fuego exclusivamente a esta área para posteriormente darse a la fuga a bordo de una motocicleta de color azul oscuro, misma que previamente habían dejado los agresores por la calle Michoacán.


Malova. Por defender a Sinaloa

“Estamos pisando callos”


No tengo miedo porque estoy cumpliendo con un deber, dijo el gobernador Mario López Valdez cuando se le cuestionó sobre el atentado en una de las ferreterías de su propiedad, en el que un empleado resultó muerto y otro herido. “Esto es producto de que estamos pisando callos, que estamos combatiendo. La sociedad percibe esto, por eso me está dando su solidaridad”, manifestó el primer mandatario estatal.

A pregunta expresa de los medios, el gobernador se negó a revelar si podrían registrarse más atentados en los próximos días, pero insistió en que el atentado es una respuesta de los grupos de la delincuencia organizada ante las acciones que está tomando su administración para combatir la inseguridad.

“Lo único que sé es que es producto de las acciones que ha tenido el gobierno de enfrentar a los delincuentes. Esto es por defender a Sinaloa y a sus familias, y aún con estos riesgos no renunciaré al rol que tengo como gobernador”, manifestó.

López Valdez indicó que el estado recibe el apoyo de la federación a través de sus distintas corporaciones de seguridad, así como el Ejército y la Marina. “Estamos en un solo equipo. Creemos que con los elementos que actualmente existen en Sinaloa podemos continuar esta lucha”, sentenció.

“No hemos buscado la ayuda de la federación. Estoy recibiendo un reporte completo de cómo sucedieron las cosas, vamos a tener una reunión sobre seguridad el lunes o el martes con el nuevo comandante de la Novena Zona y el nuevo comandante de la Tercera Región. Esto nos va a comprometer a que tengamos que ir con más ahínco y mayor firmeza”.

El gobernador aseveró que hay avances en la investigación para atrapar a los responsables del atentado, pero, por la confidencialidad a la que lo obliga la ley no puede revelar cuál es el resultado de las indagatorias.

Malova-Beltrán Leyva: guerra total

Redacción Ríodoce

Cuatro o cinco hechos y momentos constituyen un mapa macabro de mensajes contra la política de seguridad del gobernador Mario López Valdez, prácticamente desde que asumió el poder, ya bajo la sospecha de haber establecido acuerdos con el crimen organizado local, es decir, con el cártel de Sinaloa.

El primero de ellos ocurrió el 6 de marzo al oscurecer, cuando un grupo de sicarios asesinó a siete policías ministeriales durante el traslado de dos reos desde la ciudad de Los Mochis a Culiacán. Este ataque se perpetró a la altura del poblado Guayparime, muy cerca del casco urbano de Guasave.

Ya Malova había dejado clara su estrategia de reforzar, con agentes policiacos de entrenamiento especial, las ciudades de Los Mochis, en el norte de la entidad, y de Mazatlán, en el sur, para combatir las bandas criminales que ahí operan, desdeñando lo que en la capital de Sinaloa ocurría, o la violencia que se presentaba en los municipios de Navolato y Salvador Alvarado.

Los propios funcionarios del Gobierno estatal, el procurador de Justicia, Marco Antonio Higuera Gómez, el que sería luego titular de la Policía Ministerial, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, y el secretario de Seguridad Pública, Francisco Córdova Celaya, se encargarían de divulgar que estos grupos pertenecían, sobre todo, al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, antiguos aliados de Joaquín Guzmán y de Ismael Zambada.

Es esta, desde que llegó Mario López Valdez al poder, una guerra de sangre, a muerte, pero también mediática. Una lucha por los territorios, pero también porque, ante la opinión pública, queden claros de qué lado está cada quien. Al Gobierno le interesa que no haya duda que las células de los hermanos Beltrán Leyva, presuntamente aliados con los Zetas y los Carrillo Fuentes, son las más violentas y que por esa razón deben ser exterminadas. A estas les importa, sobre todo, divulgar que el gobierno de Malova ha pactado una alianza con el cártel de Sinaloa y que por ello los ataques son orientados solo hacia ellos.

El Gobierno estatal ha aprovechado cada golpe contra los Beltrán Leyva para exhibir los resultados: detenciones, decomisos de armas y droga, rescates de personas secuestradas en el norte y en el sur. Por parte de las células delictivas, su recurso más utilizado son las masacres de policías, los llamados narcomensajes, a veces acompañados de cuerpos descuartizados que han arrojado en las mismas escalinatas del Palacio de Gobierno.

Detención de Giovanni y las reacciones

La madrugada del 15 de mayo, la Policía Ministerial detuvo en Los Mochis a uno de los cabecillas del cártel de los Beltrán Leyva en la zona norte, Giovanni Lizárraga Ontiveros, el cual fue mostrado por la Procuraduría estatal como un trofeo de guerra. Contra lo que usualmente hace “por ley”, la Procuraduría dio a conocer entonces las declaraciones preliminares del delincuente, donde ventilaba información sobre la estructura criminal de su organización, incluidas redes de protección policiaca que, con base en el cohecho, habían tejido en esa zona de la entidad.

Las reacciones no se hicieron esperar. La mañana del lunes 30 de mayo de 2011, autoridades de cuatro municipios: Culiacán, Guasave, Ahome y Sinaloa, reportaron el hallazgo de al menos 19 narcomantas, todas con imputaciones directas al gobernador López Valdez sobre una presunta alianza con Joaquín el Chapo Guzmán.

Ninguno de los mensajes tenía la rúbrica de persona o grupo alguno, aunque las autoridades adelantaron que se trató del cártel de los Beltrán Leyva. Ese mismo lunes, por la noche, el cuerpo de un policía ministerial fue arrojado por el bulevar Pedro Infante, justo enfrente del edificio del Congreso del Estado.

Una de las dos mantas colocadas en Guasave, sobre los bulevares Juan Millán y 16 de Septiembre, en el cruce de la carretera México-15, al mismo tiempo que el gobernador realizaba un acto en esa ciudad, decía a la letra: “Malova ahora que fuiste a México le platicaste al presidente que fuiste a comer con el Chapo Guzmán el día 6 de septiembre del 2010 en 1 rancho de Kila, niegalo que te encargó que limpiaras la zona norte de Sinaloa para que se pudieran meter así como darle información (sic)”.

En la ciudad de Culiacán, también aparecieron dos narcomantas. Uno de los mensajes decía textualmente: “General comandante de la novena zona, la guerra no es con ustedes, a ustedes se les respecta no así a los policias de Malova que estan con el Chapo Guzmán ellos se esconden detras de ustedes, quiero que sepa que Malova le trabaja al Chapo, investigue a los comandantes de la policia especial, que de especial no tienen nada (sic)”.

Esa vez Mario López Valdez desestimó el señalamiento de los mensajes y declaró que es la reacción propia de los grupos criminales debido a que el Estado los está combatiendo.

La guerra mediática siguió. El viernes 3 de junio las manos y la cabeza de un hombre fueron dejadas durante la madrugada en las escalinatas de Palacio de Gobierno. Los restos humanos estaban a unos metros de la avenida Insurgentes.

Aunque la postura oficial de Mario López Valdez consistió en mostrarse templado, lejos del efecto intimidatorio de los mensajes que le enviaron, la realidad es que toda la administración pública que él encabeza entró en pánico y optó por acorazarse. El Gabinete estatal de Seguridad Pública declaró en riesgo inminente al gobernador Mario López Valdez y funcionarios de primer nivel, por lo cual determinó reforzar las medidas de protección en torno a ellos.

El Gabinete de Seguridad recomendó a Malova cambiar el discurso contra los grupos beligerantes y salió a decir que había un gran contenido político en los mensajes. Lo que ni él ni sus asesores calcularon es que habría una contraofensiva mediática, pues al día siguiente aparecieron otras mantas en las ciudades de Mazatlán, Culiacán y Guamúchil: “Malova dales a conocer que fuiste con el Chapo Guzmán no es para que lo negaras eso ya lo esperábamos fue para que la gente de México sepa el tipo de políticos que tenemos y para que las autoridades te investiguen. Tienes el valor o te vale”.

El propio diputado Luis Antonio Cárdenas Fonseca, exprocurador de Justicia en el sexenio de Jesús Aguilar Padilla, había declarado que, efectivamente, el gobierno de Malova combatía solo a unos grupos de narcotraficantes pero no a los otros, que debía ser parejo.

A partir de esto todos desde Palacio respondían que los ataques eran políticos, que eso estaba muy claro.

Guasave: la segunda masacre


Pero la estrategia de Gobierno estatal no cambió un solo grado. El asedio policiaco a los reductos criminales del sur y norte de la entidad continuó al mismo paso que las respuestas de las células delictivas.

El 15 de julio, comandos de estos mismos grupos perpetraron dos ataques contra la Policía dejando como resultado once agentes muertos y cuatro lesionados. El primer ataque ocurrió en la ciudad de Los Mochis, donde un agente y un civil resultaron heridos. El segundo ocurrió en la carretera Internacional, justo en el entronque con la 19, que conduce a Estación Naranjo.

Ha sido la peor emboscada contra los cuerpos policiacos de Sinaloa: ahí murieron once agentes, un civil y dos policías más resultaron heridos. El ataque, se dijo, iba dirigido contra Frank Córdova, secretario de Seguridad, quien de última hora decidió viajar en helicóptero. El Ejército le atribuyó la matanza a las células de Fausto Isidro Meza Flores, el Chapo Isidro. Al día siguiente aparecieron narcomantas acusando que el Gobierno protegía al grupo del Chapo Guzmán. Malova lo volvió a negar.

Policías al banquillo


Una de las cosas más relevante a partir de la detención de Giovanni Lizárraga fue la revelación de que buena parte de la estructura policiaca municipal de Ahome estaba coludida con la organización que él comandaba.

Esto trajo como resultado que a mediados de noviembre, justo el día que el secretario general de Gobierno entregaría al Congreso estatal el Primer Informe de Gobierno, la mayor parte de los comandantes policiacos de Ahome fueron detenidos. 32 en total, de los cuales todavía la mitad se encuentra bajo arraigo en la Ciudad de México.

Por lo pronto había sido un golpe mediático. Luego fueron recuperando su libertad algunos de los agentes y comandantes detenidos sin cargos en su contra, hasta que el resto fue trasladado a la Ciudad de México, entre ellos el director de la Policía, el mayor Horacio de León Reyes, sobre quien Ríodoce ya había advertido, existían antecedentes delictivos desde que era militar activo.

Vientos de guerra en Mazatlán


Estos son los eslabones principales de una guerra abierta, declarada, entre el gobierno de Mario López Valdez y los hermanos Beltrán Leyva, presuntamente aliados con Los Zetas y los Carrillo Fuentes.

El más reciente fue la captura y presentación de seis presuntos secuestradores en el puerto de Mazatlán, después de que la Policía Ministerial rescató a tres hombres que tenían secuestrados.

El lunes 16 los presuntos delincuentes, entre ellos cuatro mujeres, fueron presentados a la prensa en un acto donde estuvo la plana mayor del Gabinete de Seguridad estatal. El miércoles por la mañana, 48 horas después, en lo que se supone es una reacción del mismo grupo delictivo, la ferretería Malova, ubicada en esa ciudad, fue atacada

jueves, 5 de enero de 2012

Nadie se acuerda de Julián


    Julián Slim Helú /El Universal
    El joven profesor de matemáticas Manuel López Mateos entró el 22 de enero de 1975 a las oficinas de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Estaba ahí para denunciar a Miguel Nazar Haro y Julián Slim Helú por secuestro y lesiones. Ellos eran agentes del grupo policial de fama más negra en la historia de México: la Dirección Federal de Seguridad (DFS).
    Al calor de la Guerra Fría –bajo cuya lógica maniquea toda disidencia era "comunista"– las acusaciones contra aquella poderosa policía a las órdenes de la Secretaría de Gobernación eran inusuales: como primera línea de defensa contra los enemigos del Estado, la DFS era intocable. Todo valía "para garantizar la gobernabilidad".
    La denuncia de López Mateos nunca se investigó.

    Treinta años después, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la Presidencia de la República. El Partido Acción Nacional (PAN) llegó al poder. La alternancia puso fin a siete décadas de monopolio partidista y se inició la época actual, de transición política.

    Para investigar los asesinatos, desapariciones forzadas y otros delitos cometidos durante el conflicto al que absurdamente se le llama "la guerra sucia" (¿acaso existen "guerras limpias"?), el nuevo gobierno de Vicente Fox Quesada creó una Fiscalía Especial. De forma paralela, buena parte de los archivos de la antigua DFS se abrieron y con base en ellos se produjeron toneladas de notas periodísticas y textos académicos; libros de reflexión sobre aquellos años traumáticos e informes especiales de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Pero de todo ello poco se tradujo en justicia. La impunidad prevaleció, ahora dispersa entre el caos "democrático".

    En uno de esos expedientes desclasificados y guardados en lo que habían sido las crujías de la antigua cárcel de Lecumberri –"El Palacio Negro", le decían entonces–, hoy sede del Archivo General de la Nación, está guardada la reseña interna de la denuncia de López Mateos registrada bajo una averiguación previa de efímera duración: la 8430/SC/74.

    El informe interno de la DFS al respecto dice:

    El 22 de enero de 1975, Manuel López Mateos (Sobrino del ex presidente) presentó denuncia en la Procuraduría General de Justicia y Territorios federales, en contra de Miguel Nazar Haro y Julián Slim Helú, por los delitos de privación ilegal de la libertad y los que resulten, motivo por lo que la mencionada Procuraduría, solicita la comparecencia de ambos Nazar y Slim ante la Mesa 15 a efecto de que rinda su declaración acerca de los hechos referidos en la denuncia.

    El tono administrativo de la nota tuvo una respuesta inmediata y enfática. En el mismo documento oficial, marcado con la clave 21–500–75, una nota manuscrita ponía las cosas en su lugar, indicaba las prioridades del Estado y definía lo que tenían que hacer Nazar Haro y Slim Helú ante el citatorio del Poder Judicial:

    De ninguna manera se presenten, por orden Superior.

    Y así fue.


    La memoria en donde ardía

    Estreché la mano de Manuel López Mateos a mediados de 2009 en la recepción de un lujoso hospital de la Ciudad de México. Estaba ahí para revisarse el corazón. Aquel joven –que quizá por ser sobrino del expresidente Adolfo López Mateos se atrevió a denunciar a los intocables comandantes de la Dirección Federal de Seguridad– era ahora un hombre calvo y con gafas, que tenía a su cargo la dirección de la recién fundada Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Detrás de los lentes, su mirada sugería los episodios trágicos que vivió décadas atrás por los que yo quería entrevistarlo.

    López Mateos se recargaba en el brazo de su esposa, que lo acompañaba mientras nos dirigíamos a la cafetería del hospital. Tras charlar de su natal Veracruz, de amigos en común y de la insurrección de Oaxaca en el 2006, le pregunté sobre su denuncia contra Nazar Haro y Slim Helú, quienes –según los archivos desclasificados– lo habían detenido bajo la sospecha de que pertenecía al grupo Unión del Pueblo, una organización armada cuyos fundadores, los hermanos Cruz Sánchez, siguen en la clandestinidad y ahora operan bajo las siglas del Ejército Popular Revolucionario (EPR), uno de los grupos guerrilleros que persisten en el México del siglo XXI, además del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

    López Mateos pareció desconcertarse. Volteó a ver a su esposa y le acarició el rostro. Después me compartió su resumen de aquellos años: tras las masacres de estudiantes perpetradas por el régimen del PRI en 1968 y en 1971, aumentó el número de jóvenes que decidían encarar la represión gubernamental con grupos armados inspirados en Fidel Castro y Ernesto El Che Guevara, dijo, aunque el gobierno de Cuba, en esos años, tenía mejor relación con el emblemático policía político de la época, Fernando Gutiérrez Barrios, que con cualquier dirigente guerrillero mexicano. Me habló luego del sueño revolucionario, la liberación de México y las características autoritarias del régimen cuya esquizofrénica naturaleza (revolucionaria pero institucional) hizo que fuera definido por Mario Vargas Llosa como "la dictadura perfecta".

    En 1974, alguno de aquellos grupos guerrilleros colocó una bomba en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde López Mateos estudió y apenas empezaba a impartir clases de matemáticas. El acto provocó que varios universitarios fueran detenidos y llevados a los separos de la DFS, sospechosos de ser los dinamiteros. Uno de ellos fue el sobrino del expresidente.

    A López Mateos lo golpearon y encerraron a partir de la una de la tarde del 29 de noviembre de 1974 y por 24 horas en la sede policial ubicada junto al Monumento a la Revolución Mexicana. Frente al mausoleo nacional en el que yacen los restos de Pancho Villa y otros héroes de la patria, el agente Miguel Nazar Haro le daba puñetazos al "sospechoso", a quien en los archivos se le clasifica como "elemento revolucionario", aunque durante la golpiza se le decía "pinche revoltoso".

    Dos meses después, López Mateos decidió ir a poner la denuncia contra los agentes que lo habían detenido y lo habían golpeado.

    –¿Julián Slim Helú también lo torturó? –pregunté.
    –¿El hermano de Carlos Slim? –reviró– No, él no me golpeó.
    –En la denuncia usted incluyó su nombre –dije mientras acercaba el documento.
    –Él también estaba ahí pero él no me golpeó. Sólo fue Nazar Haro.

    Tras escuchar su historia fue difícil no pensar en el título (tomado de un verso de Quevedo) de una novela del exguerrillero y escritor argentino Miguel Bonasso… La memoria en donde ardía.


    Era la guerra

    El principal grupo guerrillero de esos años fue la Liga Comunista 23 de Septiembre. En el otoño de 1973, la organización de inspiración marxista ejecutó las dos acciones más radicales de su breve existencia: el 17 de septiembre el empresario cervecero Eugenio Garza Sada fue asesinado en Monterrey por uno de los comandos de la Liga en un intento de secuestro; un mes después, otro comando guerrillero plagió en Guadalajara al cónsul británico Anthony Duncan Williams y al empresario del almidón Fernando Aranguren Castiello. Garza Sada era un dirigente carismático de Nuevo León –el estado más industrializado del México de esos tiempos–, mientras que Aranguren Castiello era uno de los líderes empresariales más destacados de la zona occidental del país.

    La Liga expresó sus demandas: a cambio de liberar a Duncan Williams y a Aranguren Castiello pedían 200 mil dólares y el traslado de 51 opositores presos a Corea del Norte. El gobierno rechazó el emplazamiento a través de un mensaje de radio transmitido en cadena nacional. Un día después, el cónsul británico fue liberado, aunque Aranguren no corrió con la misma suerte: fue ejecutado a sangre fría y su cadáver encontrado en la cajuela de un automóvil abandonado.

    Era la guerra.

    Los grupos económicos de Monterrey y Guadalajara ya estaban enemistados con el presidente Luis Echeverría Álvarez debido a su discurso nacionalista, a la buena relación que tenía con Fidel Castro y a que había emprendido programas sociales que ellos veían como protocomunistas. Tras los crímenes de Garza Sada y Aranguren Castiello, arreció la disputa entre los empresarios y el régimen. Algunos líderes patronales de Monterrey desconfiaban del gobierno, al grado de sospechar que el presidente Echeverría había ordenado los asesinatos de ambos empresarios y trataba de encubrirlos haciéndolos pasar como una acción de la guerrilla.

    La tensión aumentó y la DFS recibió la orden de encontrar de inmediato a los autores materiales e intelectuales de los dos asesinatos para contener los reclamos empresariales y proteger así al titular del Poder Ejecutivo. La cacería de los guerrilleros se desató en invierno y no se prolongó demasiado: en los primeros días de febrero de 1974 aparecieron muertos los dos dirigentes nacionales de la Liga Comunista 23 de Septiembre que habían planeado los secuestros de los empresarios. La geografía de los hallazgos no fue casual: el cadáver de José Ignacio Olivares Torres fue arrojado en el cruce de las calles Altos Hornos y Metalúrgica, de Guadalajara… muy cerca de la casa de la familia del empresario Aranguren. El cuerpo del otro dirigente guerrillero, Salvador Corral García, apareció en un lote baldío de la colonia Fuentes del Valle, de San Pedro Garza García, Nuevo León, el municipio donde residían los deudos del empresario Garza Sada.

    Ambos guerrilleros tenían señales de haber sido largamente torturados antes de su ejecución.

    Era la guerra.


    El tributo

    Con la lectura de los archivos desclasificados de la DFS puede conocerse con mayor detalle la forma en que reaccionó la corporación ante los asesinatos de Garza Sada y Aranguren Castiello, y el afán con que buscó a los guerrilleros involucrados.

    Los redactores habituales de la corporación eran policías anónimos con un nivel medio de estudios. Algunos tenían inquietudes literarias y una prosa de extravagante precisión, con guiñosinfrarrealistas. A Salvador Corral García se le describe así en uno de los reportes: "Tiene 26 años de edad. 1.63 metros de estatura. Complexión delgada. Color blanco. Pelo castaño, semiquebrado y abundante (acostumbra peinarse de raya). Ojos negros, vivaces y profundos. Nariz roma, grande. Boca regular. Labios gruesos. Barba cerrada. Mentón agudo. El pabellón de la oreja izquierda, más abierto que el de la derecha. Medio jorobado o de espaldas cargadas. Camina en forma peculiar porque tiene los pies planos. Mueve mucho los brazos al andar".

    Un oficio interno del 15 de noviembre de 1973 prueba que Corral García era uno de los principales blancos de la cacería, junto con sus hermanos, de los cuales uno, Luis Miguel, también murió tiempo después bajo una granizada de balas policiales, y el otro, José de Jesús, fue detenido por la DFS el 8 de marzo de 1976. Desde entonces, hace 25 años, José de Jesús se encuentra desaparecido. Su ausencia es testimonio de una verdad: no todos los muertos de la guerra sucia tienen una tumba.

    De otro hermano más, Roberto, la Federal de Seguridad consignaba:

    Ciudad Juárez, Chihuahua.– En virtud de que se señala a SALVADOR CORRAL GARCÍA, de 26 años de edad, originario de Corrales, Municipio de Tepehuanes, Durango, como uno de los presuntos asesinos del señor Eugenio Garza Sada y de quien se presumía se encontraba en esta población, elementos de esta Dirección Federal de Seguridad y de la Policía Judicial de Monterrey, NL, se abocaron a su búsqueda, localizándose únicamente a su hermano ROBERTO CORRAL GARCÍA, de 28 años de edad, mismo que fue detenido a las 17:50 horas de hoy en su negocio denominado "Ferretería Industrial", ubicado en las calles de Ayuntamiento y Central, de la Colonia Industrial de esta ciudad, el que quedó detenido en el Primer Batallón de Infantería.

    Muy respetuosamente

    EL DIRECTOR FEDERAL DE SEGURIDAD

    CAP. LUIS DE LA BARREDA MORENO.

    Otros expedientes de la pesquisa de los asesinos de Aranguren Castiello y Garza Sada tan sólo contienen notas periodísticas plagadas de eufemismos y que ofrecen poca información. Pero hay un documento, asegurado en 2005 mediante una diligencia solicitada por la investigadora Ángeles Magdaleno "para evitar la mutilación de documentos clave en los trabajos de nuestra memoria histórica". Se trata del expediente 11–235–L6, que de la página 163 a 167 consigna la presencia del guerrillero Salvador Corral García en la Ciudad de México el 1 de febrero de 1974, donde fue interrogado "por el licenciado Julián Slim H. quien se desempeñaba como jefe del Departamento Jurídico de la DFS".

    Este documento demuestra algo que hace 30 años se dio como un hecho en los círculos opositores al gobierno, pese a que no se conocían las pruebas oficiales que lo probaran: que el guerrillero Salvador Corral García había sido detenido en Sinaloa y llevado a la Ciudad de México para ser interrogado, y que cinco días después fue asesinado y su cadáver acabó siendo arrojado en San Pedro Garza García, Nuevo León, como tributo de sangre ofrendado por el gobierno priista al empresariado mexicano.

    Un policía limpio en una guerra sucia

    En 2006, tras conocerse los informes con los resultados de las investigaciones especiales de la guerra sucia, tanto de la CNDH como de la Fiscalía Especial, éstos fueron menospreciados y criticados prácticamente por todos los involucrados: por un lado, los funcionarios y exfuncionarios señalados descalificaron las conclusiones al tacharlas de "tendenciosas"; lo mismo pasó con los familiares de las víctimas y los antiguos guerrilleros, para quienes los reportes eran insuficientes y sus conclusiones encubridoras. En suma, la memoria oficial que se trató de hacer de aquellos años turbios recibió pocos comentarios encomiásticos.

    En ambos informes hay reportes internos y cientos de testimonios recogidos después de 30 años. En esos documentos están las voces contundentes que confirman, una tras otra, secretos que ya no se pueden negar: el hecho de que en la DFS la tortura era un método común de investigación policial, que la DFS era la principal máquina represiva del poder y que hubo cientos de testigos y víctimas de sus atrocidades.

    Luego de ser detenidas –la mayoría de las veces sin órdenes judiciales de por medio– las personas eran interrogadas con los ojos vendados y se les obligaba a firmar declaraciones y confesiones a base de amenazas, golpes y tortura con toques de corriente eléctrica en los genitales. O se les desaparecía para siempre. Son tantos los casos y tan vasta la documentación al respecto que se necesitarían entre 800 y 900 notas a pie de página para incluir a cada una de las víctimas en este reportaje.

    También aparecen los nombres de casi un centenar de policías que participaron en esta guerra sucia: Arturo Durazo Moreno, Salomón Tanús, Jorge Obregón Lima, Francisco Sahagún Baca, Luis de la Barreda Moreno, Francisco Quirós Hermosillo, José Guadalupe Estrella, Florentino Ventura, Miguel Nazar Haro… Sin embargo, un nombre que nunca se menciona en los informes históricos de la CNDH ni de la Fiscalía Especial es el de Julián Slim Helú, quien ni siquiera fue citado a declarar como testigo, como sí sucedió con la mayoría de los policías de la DFS.

    Después de tener en mis manos los documentos oficiales en los que se revelaba que Slim Helú había interrogado a Corral García antes de que fuera asesinado y tirado en una calle de San Pedro Garza García, Nuevo León, pregunté a varios sobrevivientes de esos años, como los exguerrilleros Héctor Escamilla Lira, Elías Orozco, Alberto Sánchez, Manuel Saldaña, si habían oído hablar del policía Slim Helú. Ninguno lo recordaba bien. Sólo alcanzaban a señalar que podría tratarse de un pariente –"primo o tío lejano de Carlos Slim Helú"– que después de haber estado en la DFS al parecer se había ido de comandante a la Procuraduría General de la República y del que luego no se volvió a saber nada.

    El apellido Slim Helú sí ocuparía un lugar en la memoria nacional, pero en los noventa y por la venta de Telmex, la empresa paraestatal más importante de todas las que privatizó el régimen priista en su recta final, antes de que llegara el 2000 y la transición democrática a México.


    El comandante Slim

    El 27 de mayo de 2008, a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) solicité a la PGR el expediente laboral de Julián Slim Helú sin la certeza de que realmente existiera. El 3 de julio, la Unidad de Enlace de la PGR me respondió: sí había un expediente de un policía con ese nombre, pero no podía entregarlo debido a que era información confidencial. Apelé la decisión de la PGR con el argumento de que el policía Slim Helú ya no estaba en funciones y habían transcurrido los 20 años reglamentarios para mantener bajo reserva cualquier documento catalogado como confidencial.

    Convencida de que debía hacerse pública dicha documentación, la comisionada del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), María Marván Laborde, tomó el caso y me ayudó a ganar el recurso de revisión, un año después. El IFAI exigió a la PGR entregarme el expediente donde constaba que Julián Slim Helú había iniciado labores como primer comandante de la PGR el 16 de junio de 1983 y había renunciado el 7 de junio de 1984, una semana después de la muerte del entonces columnista político más influyente de México, Manuel Buendía Tellezgirón, asesinado por un pistolero contratado por la DFS.

    De acuerdo con el expediente, Julián Slim Helú tenía el cargo de primer comandante de la Policía Judicial Federal. Estaba adscrito al aeropuerto internacional de la Ciudad de México y su clave de cobro era la No. 17007011500.0. Recibía un sueldo mensual de 21 mil 240 pesos y un sobresueldo de 7 mil 434 pesos. En el rubro de "Percepciones extraordinarias variables" puede leerse que además le pagaban una "compensación adicional por servicios especiales" de 47 mil 326 pesos", es decir, una cantidad mayor que la cifra conjunta del sueldo y sobresueldo que recibía. En total sus ingresos alcanzaban la cifra de los 76 mil pesos mensuales. Los cheques que cobraba estaban firmados por Carlos Madrazo Pintado, hermano de Roberto, candidato presidencial priista en 2006. Además, el comandante Slim Helú contaba con un seguro de vida por 1 millón de pesos, contratado con la Aseguradora Hidalgo.

    De acuerdo con el documento que conseguí vía la Ley de Transparencia, Slim Helú recibió su cartilla militar el 18 de marzo de 1952, tras acudir a 50 sesiones del Ejército Mexicano y ser calificado positivamente por su conducta, aplicación y aprovechamiento. Asimismo, la cédula profesional 106050 lo acreditaba como licenciado en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    Sin embargo, la precisión de algunos datos contrasta con la oscuridad de otros. Los motivos de su salida de la PGR no quedan claros. En su expediente laboral existe una carta de renuncia fechada el 7 de junio de 1984 y dirigida por el comandante Slim Helú al entonces procurador general de la República, Sergio García Ramírez:

    Estimado señor Procurador y dilecto amigo:

    Lo saludo cordialmente con la expresión de mi más caro aprecio ligado a mi gratitud por el alto honor que tuvo a bien conferirme al ser designado, el 16 de junio de 1983, Primer Comandante de la Policía Judicial Federal.

    Durante el desarrollo de mi función, que siempre entendí como una gran responsabilidad, más que como un privilegio, invariablemente me vi alentado por el aseguramiento de su confianza, simpatía y afecto, lo que reafirma una vez más los atributos de su calidad humana que siempre he estimado del más alto rango.

    Considerando haber cumplido con la delicada encomienda que se designó asignarme, ruego a usted se sirva, sí para ello no hay inconveniente, relevarme de tan señalado cargo.

    Me valgo de la ocasión para reiterar a usted las seguridades de mi solidaria amistad y consideración.

    Julián Slim Helú.


    El columnista de Reforma Miguel Ángel Granados Chapa, amigo de Buendía y uno de los hombres que conoció a detalle las investigaciones del crimen del principal columnista del país, unos meses antes de fallecer me dijo en entrevista que la renuncia de Slim Helú a la Policía Judicial Federal nada tenía que ver con el asesinato, pese a que ocurrió en ese contexto.

    De acuerdo con Granados Chapa –que preparaba un libro sobre el caso y planeaba presentarlo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011– Buendía fue asesinado por órdenes de José Antonio Zorrilla, quien había llegado a la dirección de la DFS en 1982 en sustitución de Miguel Nazar Haro. Zorrilla tenía pactos con capos del narcotráfico de los cuales supo Buendía Tellezgirón. Durante una reunión en casa de Zorrilla, el periodista lo encaró sobre el tema, lo que provocó que el todopoderoso jefe policiaco dictara una sentencia de muerte en su contra. El asesinato lo ejecutó un motociclista que le disparó al columnista cinco veces por la espalda.

    –Julián Slim Helú renunció unos días después del asesinato de Buendía. ¿Su renuncia no tuvo nada que ver con este caso?
    –No.
    –Don Miguel: ¿Por qué nadie sabe nada del policía Slim Helú? Parece que ni siquiera existió.
    –Hay zonas del delito que no son tan glamorosas y quizá por eso no sonaba mucho el nombre de Julián Slim. Tal vez él se movía en una de esas zonas.
    –¿Cuáles son esas zonas del delito no tan conocidas?
    –Como delitos arqueológicos o algo así; pero efectivamente, de Julián Slim Helú no sabemos nada. Es uno más de nuestros misterios.


    La buena y mala fe

    Julián Slim Helú nació en 1938 en la Ciudad de México. Fue el primer varón que tuvo su padre Julián Slim Haddad, oriundo de la aldea de Jezzine, Líbano, de donde viajó a México en barco a principios del siglo XX. Al poco tiempo de su llegada, Julián Slim Haddad se asoció con su hermano José para abrir La Estrella de Oriente: una tienda de telas en el centro histórico de la Ciudad de México. Más tarde se casó con Linda Helú, hija de migrantes libaneses nacida en Parral, Chihuahua.

    Cuando Julián Slim Helú tenía 15 años de edad, su padre murió de un problema en el corazón. Tiempo después, el primogénito de la familia entró a estudiar leyes y contrajo nupcias con Magdalena Seade, cuyo padre –Carlos Seade– había sido junto con Luis Farah, de Guadalajara, uno de los primeros inmigrantes libaneses en graduarse como médico en México.

    Una revista de la comunidad libanesa que circulaba en aquella época reseñó la boda entre Julián y Magdalena. En la nota de sociales aparece una foto donde se ve a Julián de traje, con una ligera sonrisa en el rostro y la mano izquierda descansando en su pecho, mientras que con la otra abraza a su esposa Magdalena, vestida de blanco.

    Recién egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM, el 22 de junio de 1960 Julián asumió la secretaría de la Asociación Libanesa Internacional, un proyecto lanzado por el empresario del calzado Antonio Domit, cuya "alta meta", de acuerdo con un manifiesto difundido en publicaciones libanesas en México, era "lograr la unificación y organización de los libaneses residentes en cada país, fomentando entre ellos el compañerismo y la amistad sincera y desinteresada, así como entre las comunidades libanesas de todo el mundo". El documento iba acompañado de una fotografía en la que aparecen los ocho "hombres de prestigio y completa solvencia moral y material" que conforman la directiva. Al centro puede verse a Julián Slim Helú vestido con traje oscuro, junto a Domit, quien era el presidente de la naciente organización.

    Julián tuvo cinco hermanos: Nour, José, Alma, Linda y Carlos. Todos ya fallecidos, con excepción de Carlos, presidente del grupo Carso y dueño de más de 200 empresas de diversos ramos, a quien la revista Forbes calificó como el hombre más rico del mundo, mientras que un análisis de la revista Sentido Común calculaba en 2010 que su fortuna ascendía a 75 mil millones de dólares.

    La relación entre los hermanos Julián y Carlos se afianzó tras la muerte de su padre. En 1966, el primogénito Julián acompañó al altar a su hermano Carlos, durante el matrimonio de éste con Soumaya Domit –hija de Antonio Domit–, oficiado por el sacerdote Marcial Maciel, a la postre fundador de la Legión de Cristo.

    De acuerdo con su expediente en la PGR, Julián fue miembro de la generación de 1957 de la Facultad de Derecho de la UNAM. Sin embargo, del mismo modo en que su nombre no aparece en los reportes de la CNDH y de la Fiscalía Especial, en la Facultad de Derecho su tesis ("Efectos de la buena y mala fe en el derecho civil mexicano") tampoco es fácil de encontrar. Es mucho más fácil localizar en la Facultad de Ingeniería la de su hermano Carlos, de nombre "Aplicaciones de programación lineal a algunos problemas de ingeniería civil", la cual inicia con la dedicatoria: "A mis hermanos".

    Siguiendo la pista de los documentos consultados, da la impresión de que la carrera policial de Julián iba en ascenso, pero justo cuando su hermano Carlos empezó a ser conocido en el mundo empresarial, Julián desapareció del escenario público. En 1991, cuando Carlos ganó la licitación de Telmex –la empresa de mayor importancia estratégica para la seguridad nacional de todas las que se privatizaron durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari– el comandante Julián Slim Helú prácticamente abandonó el servicio público y se convirtió en una especie de leyenda.

    Al especialista en temas de seguridad nacional Fernando Montiel T., a quien relaté la historia de los hermanos Slim Helú, le recordó en cierta forma el mito de los hermanos Rómulo y Remo bajo el cual se construyó Roma: uno de los hermanos (Remo) es sacrificado para que el otro hermano (Rómulo) pueda ser el rey y así levantar después uno de los mayores imperios de la historia.

    Otra analogía, menos elevada, es la del expresidente Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl, bautizado en una legendaria portada de la revista Proceso como "el hermano incómodo", tras ser denunciado, detenido y procesado por actos de corrupción ocurridos en la década de los noventa, durante la administración de su poderoso hermano.


    Las patas de los caballos

    Fructuoso Pérez Galicia, amigo de Carlos Slim Helú desde que ambos estudiaron en la Facultad de Ingeniería Civil de la UNAM, me contó durante una larga entrevista en 2009, en su oficina de San Miguel Chapultepec, que entre Julián y Carlos había una excelente relación de hermanos, que Julián se dedicó en los noventa a trabajar en un despacho de abogados y que ofrecía asesorías de seguridad a las empresas de su hermano Carlos, además de que tenía un rancho en Veracruz donde pasaba largas temporadas.

    –¿Usted conoce a Julián Slim?
    –Sí, claro. Yo estimo mucho a Julián.
    –¿Cómo es?
    –Es abogado. Y bueno, toda la familia Slim son gente muy decente, muy sencilla. Sencillísimos, una cosa que nadie cree, de verdad.
    –¿Cómo se llevan Julián y Carlos Slim?
    –Perfecto. Se llevan muy bien.
    –¿Qué hace Julián actualmente?
    –Julián tiene un despacho y aparte creo que tiene unas, vamos a decir, asesorías, así entre comillas, para su hermano Carlos.
    –¿Cómo es físicamente Julián?, ¿se parece a Carlos?
    –Se parecen mucho. Julián es muy tranquilo. Una gente muy culta.
    –¿Cómo cree que lleva Julián el que su hermano menor sea más reconocido que él?
    –No, para nada hay envidias ni nada de eso. Hay un verdadero entendimiento de quién es Carlos.
    –¿Y cómo son los otros hermanos de Carlos?
    –El único que le queda es Julián.
    –¿Y Julián participa de alguna forma en los negocios?
    –Yo no sé qué tanto, pero yo me imagino que algo. Por ejemplo, el hijo de Julián es Héctor Slim Seade, el actual director de Telmex. Y otro hijo de Julián, Beto Slim Seade, es el que maneja los hoteles Calinda.
    –¿Qué dice Carlos de la época de juventud en la que Julián estuvo como policía en la DFS y en la PGR?
    –Carlos nos platicaba que era muy inquieto y que andaba en ese medio porque eso le gustaba.
    –Pero era un mundo de muchos riesgos.
    –No, pues sí, el mundo es peligroso siempre para todos los que andan entre las patas de los caballos.


    Un buen policía… a la mexicana

    Gustavo Hirales Morán fue uno de los dirigentes de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Junto a Ignacio Salas Obregón, Ignacio Olivares y Salvador Corral García formaba parte de la dirección colectiva del principal grupo guerrillero de los setenta. De todos, es el único que no está muerto o desaparecido.

    Hace dos años el escritor Héctor Aguilar Camín me presentó a Hirales Morán en el restaurante Seps de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, donde nos vimos para platicar sobre el Ejército Popular Revolucionario (EPR). El motivo de la reunión fue un reportaje que publiqué en Milenio sobre la fuga de un guerrillero del Campo Militar Número Uno, pero no en los setenta, sino en los noventa. Hirales Morán apoyó la crítica que me hacía Aguilar Camín por creer la versión del eperrista, la cual ambos consideraban rotundamente falsa.

    Después de aquella ocasión, Gustavo Hirales y yo nos escribimos algunas veces. En julio de 2011 le pedí una cita y nos vimos de nuevo en la plaza principal de Coyoacán, el mismo fin de semana en que cerró la cafetería y librería El Parnaso. Caminamos a otra cafetería cercana. Mientras lo hacíamos me habló de lo que piensa de la actual guerra contra el narco, de algunos de los libros que ha escrito y de sus polémicas con excompañeros guerrilleros. Hirales, pese a ser uno de los dirigentes históricos de la guerrilla de los setenta, no goza de buena reputación entre la izquierda mexicana. El diario La Jornada dice que se trata de "un guerrillero arrepentido y enemigo jurado de la causa que defendió en su juventud".

    Busqué a Hirales no sólo por su participación y su conocimiento directo en la guerra sucia, sino también por la fama de su imparcialidad a la hora de analizar aquellos hechos. Sobre todo quería hacerle una pregunta que me asaltaba con respecto al comandante Slim Helú, cuya historia yo llevaba cuatro años reporteando.

    La pregunta que me rondaba era: ¿Se podía ser un buen policía estando en la Dirección Federal de Seguridad?

    Primero hurgué en los recuerdos de Hirales sobre Salvador Corral García, el dirigente guerrillero que apareció muerto en San Pedro Garza García, Nuevo León. Hirales me dijo que Corral García era chaparrito, de cuerpo macizo y que, serio y cauteloso a la hora de hablar, sus formas no correspondían a las del estereotipo norteño. Me dijo también que había tenido "una muerte muy hija de la chingada" porque había sido sacrificado en honor de los industriales de Nuevo León. Para precisar, le pregunté si creía que la DFS había matado a Corral. "¿Quién más? –me respondió un poco agitado–. Si yo lo tengo y luego aparece muerto… ¿si no fui yo, entonces quién?".

    Entonces mencioné a Julián Slim Helú. Y me dijo que el hermano de "Don Carlos" era uno de los libaneses de la policía política (otros eran Nazar Haro, Tanús…), pero que al igual que ahora, en aquellos años Julián no era un policía muy conocido.

    –¿Por qué cree que no era tan conocido?
    –Retrospectivamente pienso que Julián Slim se cuidaba mucho para no afectar a su hermano que ya empezaba una carrera empresarial.
    –¿Se podía ser un buen policía en la DFS?
    –Mira, por ejemplo, muchos dicen que Luis de la Barreda, director de la DFS, fue un buen policía porque él no torturaba directamente. O sea, era un buen policía con el que llegabas a hablar después de que te pasaban por cuatro vías distintas de tortura que otros realizaban. Eso me pasó a mí, nadie me lo contó. Hay muchos casos conocidos. Por ejemplo, delante de Luis de la Barreda colgaron herido de un disparo a José Luis Moreno, hasta que se le pudrió el brazo y se lo tuvieron que cercenar. Si eso es la medida para ser buen policía, entonces él era un buen policía, pero en esos años quien fuera policía de la DFS torturaba, por lo menos.
    –¿Pudo haber salido un buen policía de la DFS?
    –La DFS fue la cantera de los jefes del narco. Miguel Félix Gallardo, Amado Carrillo, muchos capos de la droga estuvieron ahí… ¿Dónde están los buenos policías? Yo no sé.


    Nadie se acuerda de Julián

    Julián Slim Helú falleció la tarde del jueves 17 de febrero de 2011, a la edad de 74 años. Su cuerpo fue velado en su propia residencia ubicada en calle Sierra Leona, de la colonia Lomas de Chapultepec, en el Distrito Federal. La noticia de su muerte tuvo escasa repercusión en los diarios de circulación nacional, enfocados al día siguiente en la tristeza diaria que hoy es el país a causa de la llamada guerra del narco, en más de un sentido ligada a la guerra sucia que vivió México en los setenta.

    En aquella fecha, Milenio, El Universal, Reforma y La Jornada publicaron en sus portadas fotos de las 30 mil velas que se encendieron en la explanada de la UNAM, tras la primera marcha que hubo en el Distrito Federal por los (en ese momento) 30 mil muertos desde el 1 de diciembre de 2006 en que tomó protesta el presidente Felipe Calderón. Los columnistas políticos tampoco mencionaron la muerte de Julián Slim Helú. En cambio, algunos resaltaron las promesas del secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, de depurar a los corrompidos cuerpos policiales del país para remontar, ahora sí, la guerra fallida.

    Fue Excélsior el diario que dedicó el mayor espacio a la noticia de la muerte de Julián Slim Helú, así como a los eventos luctuosos que le siguieron. De acuerdo con la crónica firmada por la redacción, en el velorio del antiguo comandante lo mismo pudo verse al exsecretario de Gobernación Manuel Bartlett que al presidente de Banamex, Alfredo Harp Helú; al rector de la UNAM, José Narro, y al presidente de Kimberly Clark, Claudio X. González; al jefe de la policía del Distrito Federal, Manuel Mondragón, y al cantante Chamín Correa.

    Héctor Slim Seade, el cuarto hijo de Julián Slim Helú, actual director general de Telmex, así como su tío Carlos Slim Helú, fueron los deudos más abrazados y consolados. El sábado 19 de febrero, ambos entraron juntos al Panteón Francés, donde una carroza fúnebre transportó, a las cuatro en punto de la tarde, el cuerpo de Julián Slim Helú en un ataúd de caoba. Tras una breve ceremonia de despedida y ante pocas personas, el cuerpo del policía fue acomodado en un mausoleo.

    Localizado a la entrada del panteón, el monumento sobresale por el busto esculpido de Julián Slim Haddad, el patriarca de la familia de Carlos, el hombre más rico del mundo, y de Julián, el policía de la guerra sucia del que nadie se acuerda.


    twitter.com/diegoeosorno

    1 de enero de 2012

    Publicado en revista Proceso número 1835 *

    *En marzo del año pasado, en su edición 1793, Proceso convocó a su primer Premio Internacional de Periodismo, como parte de los festejos por sus 35 años de existencia. Se recibieron 54 trabajos, de entre los cuales el jurado –Alma Guillermoprieto, Jon Lee Anderson, Juan Villoro, Vicente Leñero y Rafael Rodríguez Castañeda– seleccionó tres: "Carrizalillo, el infierno a cielo abierto", de Marlén Castro Pérez y Rogelio Agustín Esteban; "Nadie se acuerda de Julián", de Diego Enrique Osorno González, y "El bombero al que nadie llamó", de Wilbert Torre. El premio se repartió a partes iguales entre los autores. Este semanario inicia ahora la publicación de los trabajos ganadores. El primero de ellos, el escrito por Diego Enrique Osorno, es una reveladora investigación sobre la historia de un comandante policiaco de los años de la guerra sucia que siempre se mantuvo alejado de los reflectores: Julián, el hermano desconocido de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo.

    Informacion adicional

    • Por: